Coctelera

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El ex presidente  Hipólito Mejía es definido como un político atípico. Se afirma que toma a bromas asuntos que deben ser enfocados con seriedad. Se le acusa de soltarle “una pachotada” a cualquier comunicador que le pregunta algo que no le gusta. Tiene su propio protocolo y eso disgusta a los tradicionalistas. Todo eso, mi querido Magino, puede ser cierto.

El ex presidente Mejía no es un hombre fácil de entender. Ahora bien, mi querido viejo, lo que no se debe perdonar a un político maduro es que subestime a un hombre que ha sido un triunfador, sí un triunfador, pese al aplastante revés que sufrió en las presidenciales del 16 de mayo de 2004. No sé por cuáles razones muchos políticos se ciegan ante la realidad…

Mejía,  según afirma su vocero Héctor Guzmán, buscará la nominación presidencial en el 2012, claro, respaldado por su Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Esa no ha sido una decisión de último minuto. El ex presidente ha hecho sus cálculos y ha sopesado el poder con que cuenta en el perredeísmo mientras el peledeísmo no toma en consideración el desgaste que sufrirá en el cuatrienio. El vocero de Mejía sí causa cierta sorpresa, cuando afirma que juristas no identificados consideran que el ex presidente puede postularse y que el artículo 49 de la Constitución no le afecta.

Ese artículo reza que “el Poder Ejecutivo se ejerce por el Presidente de la República, quien será electo cada cuatro años por voto directo. El Presidente de la República podrá optar por un segundo y único período constitucional consecutivo, no pudiendo postularse jamás al mismo cargo ni a la vicepresidencia de la República”. Se tenía entendido que ese artículo cierra las puertas tanto a Mejía como a Fernández…

Hipólito  supo manejar, con gran habilidad, los escollos que se le presentaron en su ascenso en el perredeísmo. Y sabe que ahora tiene que enfrentar a Miguel Vargas Maldonado, derrotado el 16 de mayo de 2008, pero quien, es indudable, creó un liderazgo propio en el perredeísmo y no hay quien dude que tratará de buscar la nominación en el 2012. ¿Iba un político ducho, como Mejía, ignorar que Vargas Maldonado se sentiría con poder suficiente para disputarle el liderazgo perredeísta? Grave error de Vargas Maldonado sería el subestimar sus fuerzas y creer que el locuaz ex mandatario “es palo para leña”.

Hipólito se precia de ser un hombre franco. Esta vez pueda que no lo sea del todo, pues pocos dominicanos creerán en la vainita esa de que es preferible injertar mangos y producirlos para la exportación que ocupar por cuatro años un “carguito” conocido, que tiene de todo, hasta el derecho a expresar malas palabras.