Coctelera

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En todas partes, mi viejo Magino, y como reza el refrán “se cuecen habas”. Ahora tenemos que los legisladores bolivianos le entran a dos manos al flamante presidente Evo Morales, pues éste, consciente de los problemas económicos que afectan a su país, busca un plan de austeridad en el cual el salario de diputados y senadores se reduce drásticamente. Nananina de eso, dicen los legisladores, pues no podemos vivir con el salario que nos dejarían. Mire, Maginito, como se vive una época de globalización, de solidaridad internacional, sería oportuno que los legisladores criollitos fueran en auxilio de sus colegas sudamericanos y sugirieran la creación de “organizaciones no gubernamentales” (ONGs), a las cuales se asignarían algunas sumitas que compensaran la reducción que busca don Evo. Vainas como éstas, mi querido Magino, y aún a quienes creemos en los tres poderes tradicionales, nos hacen pensar en la cantidad de edificaciones buenas, denominadas ´palacios congresuales´, que serían más útiles como politécnicos o escuelas de matemáticas. No, por nada…   Haití ya tiene embajador aquí. Se trata del conocido Fritz Cineas, quien ya desempeñó la función, en el pasado, en este mismo suelito. Al señor Cineas se le considera uno de los mejores diplomáticos haitianos de los últimos cincuenta años. Es hombre calmado, bien preparado y que sabe negociar. Eso es bueno. La negociación se necesita para mejorar los nexos entre los dos países. Hay que estudiar los problemas y buscarles soluciones, especialmente a los migratorios. Mientras tanto, no se puede bajar la guardia y hay que ejercer la soberanía todo el tiempo. Pero como no resolveremos problemas es con posiciones radicales, con los gritos histéricos y superhistéricos de los anti-haitianos, que ven entrega del territorio en cada paso, y ven, también, un enemigo del país en todo aquel que defiende haitianos cuando haitianos merecen que los defiendan. Esos, amigo Magino, cuanto necesitan es un buen psiquiatra las veinticuatro horas del día…   Magino, ¿dejen de joder con la pendejuanita esa del voto electrónico en mayo venidero! ¿Por qué no aplazar esas cosuanita, para tener más experiencia, con miras a los comicios del 2008 ó del 2010? Total, los equipos habrá que comprarlos en cualquier ocasión…   Entonces tenemos que, según la Federación Dominicana de Municipios, el secretario de Interior y Policía, doctor Franklyn Almeyda Rancier, no se ha negado a firmar libramiento alguno para que se le entregue el dinero de enero a los cabildos. Cuanto pasa, según la Federación, es que el doctor Almeyda Rancier estaba fuera del país. Es decir, viejo querido, le metieron un torpedo, injustamente, al controversial secretario que tuvo, digan lo que digan, los timbales de marcharle a la entonces intocable Policía Nacional. Vale esperar que quienes le fustigaron, sean tan valientes y corteses de pedir una excusa….   Leo en HOY, mi querido Magino, un trabajo en el cual se afirma que los “primeros juegos nacionales marcaron la pauta para el desarrollo deportivo en República Dominicana”. Se hace un brillante resumen en relación a los juegos de 1937 y deja claramente establecido que marcas Centroamericanas y del Caribe fueron superadas por atletas dominicanos. Eso es cierto. Rigurosamente cierto. ¿Por qué, entonces, no acudió el país, en 1938, a los Centroamericanos de Panamá? Simple y llanamente, por cuestiones raciales. Aquí no había una organización deportiva. Los juegos de 1937 fueron dirigidos por el señor Máximo Vázquez Gautier, quien era, también, subsecretario de Relaciones Exteriores. Terminados los juegos nacionales de 1937, se conoció la invitación para los Centroamericanos de Panamá. El señor Vázquez Gautier tomó en cuenta que los principales atletas dominicanos eran negros, encabezados por Enriquillo Sánchez y Jame -Capejón- Díaz, astros de las pistas y el campo que habían destrozado las marcas imperantes en la época. El funcionario temió que victorias de esos atletas y otros de color en Panamá, con amplia difusión, hubieran provocado la furia del dictador Rafael L. Trujillo -a quien jamás le interesó el deporte por el deporte en sí-. Por ese motivo, la invitación formulada por Panamá fue archivada y por eso solo quedó un recuerdo: el Escudo dominicano, en alto relieve, grabado en el estadio olímpico Justo Arosemena, sede de los juegos. ¡Cosas de mi país, Magino!