Cielo naranja
Imagen de Duarte en  filatelía o la 
máquina de la invención

<STRONG>Cielo naranja</STRONG> <BR>Imagen de Duarte en  filatelía o la <BR>máquina de la invención

MIGUEL MENA
La historia dominicana   es una piedra de Sísifo: habrá  titanes que la colocarán en su justo sitio y habrán muchos –la mayoría- que la devolverán a sus lugares de evanescencia mitológica.

El caso de Juan Pablo Duarte es el más ilustrativo de todos. Ninguna figura histórica ha sido tan estudiada y pensada como la suya. Solo hay que revisar los viejos boletines del Instituto Duartiano y la revista Clío para apreciar decenios de discusiones, valoraciones, comparaciones.

«El mito de los Padres de la Patria», de Juan Isidro Jimenes-Grullón (1971: Editorial Cultural Dominicana, Santo Domingo), es la última y más conclusiva obra al respecto: los únicos que fueron consecuentes en la concepción nacionalista y que no se adhirieron a ningún proyecto dictatorial, fueron Juan Pablo Duarte, Pedro Alejandrino Pina y Juan Isidro Pérez. Lo de los «Padres de la Patria» –Duarte junto a Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella-, fue una invención del dictador Ulises Heureaux para resolver querencias entre sus estamentos militares.

De esta obra pocos se recuerdan. El «mito» de los Padres de la Patria sigue renovándose. Las instituciones que deberían jugar un rol en la aclaración del tema, como la Academia Dominicana de la Historia o los departamentos de historia de la UASD, nunca han tenido tiempo de expresarse. Los historiadores celebran sus congresos, y al parecer es más instructivo pensar el problema de los sembradores de ñames en Junumucú a finales del siglo XVIII que tratar un tema que todavía sigue timbrando nuestra cotidianidad.

Si la actitud de Duarte y sus compañeros ante temas tan sensibles como la sustentabilidad de la República Dominicana y sus vínculos con los dictadores locales –Pedro Santana y Buenaventura Báez- todavía es tema que o no se dilucida o simplemente se borra del programa, la iconografía duartiana todavía es un rompecabezas sin solución.

Tomemos como ejemplo la imagen del verdadero y único Padre de la Patria en la filatelia local.

Desde su fundación en 1865 hasta 1899 los sellos dominicanos representaron exclusivamente el escudo de dominicana. En 1902 se colocó la primera imagen de Duarte en un sello, ¡recordando los 400 años de la fundación de Santo Domingo! La serie también contenía los dos padres de la patria lilisianos, Sánchez y Mella.

El mismo motivo, mejorado,  se presentó en una emisión de 1914, celebrando el primer centenario de su nacimiento. Este fue un sello modélico, tanto por su impresión –realizada en la Imprenta Imperial de Berlín- como por el diseño: Duarte inserto dentro de la bandera nacional-, como por un detalle que luego se olvidaría: que «República», aun y cuando se escriba en mayúscula, lleva acento.

Tanto el grabado de 1902 como el de 1914 serían recuperados en una serie de siete valores de 1941. En ella se celebraba la firma del Tratado Trujillo-Hull de 1940, mediante el cual el país dominicano recuperaba su independencia financiera.  En su parte inferior estaba la foto del dictador Rafael L. Trujillo.