Chávez va por la senda populista de Perón

Chávez va por la senda populista de Perón

POR RICHARD LAPPER
Financial Times

Para algunos de sus opositores derrotados, el triunfo del presidente Hugo Chávez en el referendo revocatorio de Venezuela el mes pasado, fue un desastre que conducirá a un estado policial al estilo cubano, interesado en exportar la revolución por toda América Latina.

Para sus partidarios de izquierda más utópicos, el resultado significó un enorme golpe al “imperialismo norteamericano”. Como dijera recientemente el teórico marxista radicado en México, Heinz Dietrich, “la revolución bolivariana y su presidente se convirtieron en la indisputable vanguardia del proceso de liberación anti-imperialista.”

La realidad es más prosaica. La victoria del señor Chávez -ratificada por los observadores internacionales como fruto de un proceso limpio-, es importante y muy bien podría tener impacto en América Latina, pero no porque ahora el señor Chávez esté a punto de exportar la revolución, como hizo Cuba durante los años 60, o a la manera de Simón Bolívar, el valiente héroe del señor Chávez, en los comienzos del siglo XIX.

Por el contrario, con la votación victoriosa en las urnas gracias a las políticas sociales pagadas con un inesperada bonanza en los precios del petróleo, el señor Chávez pudiera haber señalado el renacimiento de una tradición populista de América Latina, quizás mejor ejemplificada con el general Juan Domingo Perón y Eva, su esposa carismática, en la Argentina de finales de la década de 1940. Algunos economistas ya están pronosticando que la demanda de China y Asia van a alcanzar un auge secular en los precios que podría permitirle a otros gobiernos copiar aspectos del punto de vista del señor Chávez.

Gran parte de lo que el señor Chávez ha realizado desde su primera victoria electoral en 1998, tiene como base la riqueza petrolera. Su país obtiene tres cuartas partes de sus ingresos de las exportaciones de petróleo, por lo cual un aumento en el precio a su nivel más alto en dos décadas ha restablecido el dinamismo en una economía que hace dos años se hundió en la peor crisis de su historia moderna.

Venezuela cuenta con abundantes reservas en divisas, el consumo aumenta y el gobierno ha estado inundado de fondos para gastar en proyectos sociales.

El apoyo de Cuba, ofrecido a cambio de petróleo barato, sin embargo, es un punto crítico. Durante los primeros tres años de los cinco y medio que lleva el señor Chávez en el cargo, los intentos de reformas sociales estuvieron plagados de ineficiencias, o fallaron por los velados intereses en un sector público hipertrofiado. Pero desde el año pasado, el señor Chávez ha traído a Venezuela no menos de 17,000 médicos y odontólogos cubanos, y muchos miles más de maestros.

El respaldo equivale a un sistema de bienestar social ya listo cuyo atractivo fue lamentablemente subestimado por la oposición venezolana. Entre los pobres, al menos, un cierto factor de bienestar puso a flote la popularidad del señor Chávez durante las semanas anteriores al referendo y, en un país donde las tasas de abstención han sido tradicionalmente altas, llevó a muchos pobres más de lo usual a las urnas.

El éxito debería cimentar ahora la posición del señor Chávez en el gobierno hasta el fin de su periodo en 2006. Sin embargo, su capacidad para implementar más políticas radicales será limitada. La presión internacional, en particular de Brasil, fue decisiva para obligarlo a aceptar las demandas de la oposición de un referendo revocatorio, y podría ahora contener cualquier tentación de su parte por combatir a la prensa y otras libertades.

Además, si bien el señor Chávez ha amenazado en ocasiones con detener loas ventas de petróleo a Estados Unidos, ahora es sumamente dependiente del mercado norteamericano. Es poco probable que pusiera en marcha esas amenazas, puesto que le privaría de los fondos que necesita para ejecutar sus políticas sociales.

Los precios del petróleo no se van a mantener a los altos niveles actuales toda la vida y Venezuela tendrá que invertir sabiamente el fruto de esta bonanza. Además, el señor Chávez necesita mantener a las compañías extranjeras de su lado, puesto que la productividad de la industria ya está declinando y su inversión propicia la mejor esperanza de enfrentar este problema.

Por otra parte, otros políticos de izquierda habrán tomado en cuenta la popularidad de los programas sociales del señor Chávez. No va a ser fácil reproducirlos, porque ningún gobierno cuenta con la riqueza petrolera en la escala de Venezuela. Tampoco el señor Castro va a poder extender su generoso respaldo a todo el mundo. En la actualidad, casi una cuarta parte de los médicos de Cuba están ubicados en Venezuela.

No obstante, varios países ya empezaron a beneficiarse de las ventajas comparativas, como los productores de metales, granos y otras materias primas, cuando los altos precios del año pasado ayudaron a América Latina a registrar excedentes en la cuenta corriente por primera vez en medio siglo.

Si el “boom” continúa, podría darle a líderes como el argentino Néstor Kierchner los fondos para invertir en proyectos sociales, tanto como los altos precios del petróleo han ayudado al señor Chávez, y como los altos precios de los granos ayudaron una vez a Eva Perón a convertirse en la “Madona de las Américas” pàra los pobres de Argentina.

Por muchas razones, Venezuela es un caso especial, pero si el ex-paracaidista de Caracas está siguiendo los pasos de alguno de los líderes latinoamericanos, son los pasos de Perón, más que los de Che Guevara o Simòn Bolívar.

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TRADUCCION: IVAN PEREZ CARRION