Castaño o buen pan, sabroso en variadas preparaciones

Castaño o buen pan, sabroso en variadas preparaciones

El castaño o buen pan posee una   textura suave y carnosa. Su color oscila entre el verde claro, el verde amarillento, y el amarillo. Su carne es una pulpa fibrosa y cremosa, con un 60% de almidón y se le atribuye  más proteínas que el plátano o el ñame.

Pero lo más sorprende es la variedad de platos que se pueden elaborar con este fruto, pese a que su consumo es  mínimo en la gastronomía criolla e incluso el buen pan es  poco conocido.

Y es que este pan parido por la tierra se cultiva  de manera silvestre en los suelos  en regiones tropicales. Por lo regular crece en los patios de las casas, y nacen, crecen y se reproducen prácticamente solos.

Quienes conocen el fruto aseguran que se puede degustar  hervido en trozos,  en mangú, frito, puede formar parte de los trozos que componen el sancocho, en dulces con leche y en batidos también con leche, para estos dos últimos preparados debe estar sumamente maduro, cuando este fruto se va poniendo un poco dulzón.

También  frito.  Si decide hacerlo de esta forma, es preferible escoger  el fruto nuevo o sin madurar. Para prepararlo solo tiene que pelar el fruto, retirar su centro, partir en forma de papa rallada o en trocitos, esperar que el aceite esté bien caliente y  echar a freír con sal.

 Forma y tamaño. El buen pan (castaño)  es generalmente redondo, ovalado y mide entre 9 y 20 cm de ancho y más de 3 decímetros de largo, como un melón. Puede pesar desde 8 o 9 gramos  hasta 13 libras. La piel tiene entre 5 y 7 capas, cada una de las cuales pertenece a una flor individual. La textura es suave y carnosa.

No es muy común encontrarlos en los supermercados, pero en el interior e incluso en los mercados seguro los encuentra.