Casa de Teatro 38 años brindando cultura

Casa de Teatro 38 años brindando cultura

Casa de Teatro ha estado proponiendo una oferta cultural de excepción, a la vez abundante, variada y permanente en los espectáculos vivos y las artes plásticas. Desde hace 38 años, tres generaciones, muy pronto una cuarta, se han dado cita en sus salas y siguen fieles a sus espacios, a la vez seculares y contemporáneos: cada público, sin importar cuáles sean sus orígenes, sus estudios y sus oficios, encuentra allí sus motivaciones y sus intereses, hasta el punto de apropiarse de lo que siente como un verdadero marco de vida, y pregonar al unísono: “Casa de Teatro somos todos.”

No existe mejor lema ni más fundamentado para una institución abierta, donde los ambientes se han multiplicado increíblemente, donde las decisiones son el fruto de reflexión y trabajo colectivos, encabezados por Freddy Ginebra y su indomable terquedad de “misionero” por  las causas culturales, entrega que también ha comunicado a su dedicada familia.

A propósito de Freddy, se nos ocurre que, si bien –  y tal vez como a nadie– se ha analizado, comentado, elogiado su temperamento, su liderazgo y su asombrosa labor, no se ha puesto el acento sobre la manifestación de su voz, una voz ronca y risueña, un timbre que favorece a la emoción y la escucha. Cuando se le presta atención, hay una innegable relación entre los acentos del discurso y la presencia/prestancia de su autor. Lo que parece un detalle simpático, sin embargo posee su importancia… Se oirá  esa voz inconfundible con una frecuencia especial en estos días de regocijo institucional.

Una programación excelente. La fiesta aniversaria se celebra el 30 de julio cual una apoteosis conmemorativa, pero durante el mes de julio completo se suceden actividades de la mayor diversidad, pero siempre  representativas del repertorio y de la filosofía de una institución sin par en Santo Domingo, por un “arte ciudadano”.

Festival de Jazz 2012 –núcleo duro del patrimonio musical de la Casa– con instrumentistas, grupos nacionales e invitados internacionales, las artes visuales con Fotogrupo, Danilo de los Santos y Rosa Idalia García –un justo reconocimiento a Santiago–, homenaje al arte dramático –dominicano y latinoamericano– con piezas y actores principales,  cantantes y cantautores consagrados que casi pertenecen a la Casa, como Sonia Silvestre y Claudio Cohen junto a otros más recientes, como Pavel Núñez, veteranía gloriosa de eterna juventud con Niní Cáffaro y Rafael Solano, un esperado panel  de planteamiento y discusión sobre la novela –animado por personalidades literarias–, entre otros atractivos imposibles de citar, la programación aniversaria es impresionante, en conjunto y en cada una de sus propuestas.

Todas las noches de julio, con una generosidad increíble, se ofrece un espectáculo distinto e inteligente, que tiene a sus fanáticos… o los va encontrando, presentando entonces a talentos emergentes y estrellas del futuro: es otra vocación de Casa de Teatro. Hasta un recorrido por la zona colonial, que permitirá redescubrir y apreciar la historia barrial –pasada, presente, insólita aun–, de un modo distinto, ha sido planificado, despertando su concepto una intensa curiosidad.

Algo más de reflexión. En el entonces contexto dominicano de la escasez e indiferencia a nivel de instituciones públicas, Casa de Teatro creó, en una vieja casona y sin medios, un ejemplo de centro de servicios culturales a la colectividad, adelantándose aun a las necesidades y demandas de los jóvenes en particular, acogiendo a un público de intereses muy diversos y de diferentes clases sociales. Nació de la pasión de Freddy Ginebra por el teatro –en suma una simbiosis de las artes– y, partiendo de una disciplina, él fomentó un despliegue de actividades diversificadas, priorizando la música, organizando exposiciones, llegando hasta debates y conferencias de nivel (post)universitario. Ahora bien, la primera preocupación fue de responder a las ansias mayoritarias de conocimiento y diversión.

Nunca encontramos a un afán experimental ni a un templo de la vanguardia en Casa de Teatro, sino a un modelo de casa de la cultura, como las mejores en América Latina y Europa. ¿Organismo privado? Sí. ¿Dependiendo de los patrocinios? Sí. En principio una tarea más ardua que para un establecimiento oficial subvencionado por el Gobierno, en realidad  más dinámico e innovador por gozar de plena libertad… y por la suerte de contar con un mentor singular, “todopoderoso”, dotado de una consciencia social auténtica, que se daba  gusto a sí mismo, dando gusto a los demás y estimulando sus gustos…

Tampoco descartamos que la formación jurídica de Freddy Ginebra le haya permitido organizar racionalmente  su empresa e institución y lo haya hecho, pese a que muchos le veían como un “gran loco”. En fin, aproximándose a cuatro décadas de buenos y leales servicios al arte y la cultura, Casa de Teatro sigue siendo ejemplo cohesionador y movilizante. ¡Le –y nos– deseamos, pues, un feliz cumpleaños!

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Una vocación

Casa de Teatro se inauguró el 31 de julio 1974 y, un año más tarde, el 5 de agosto 1975, obtuvo la personalidad jurídica, incorporada como fundación sin fines de lucro y organización no gubernamental. El compromiso de desarrollar el arte y la cultura en beneficio de la comunidad ha estado sellado desde los inicios, cometido indisociable por los artistas y por los públicos. Si esa vocación surgió con las artes escénicas, pronto y paulatinamente todas las manifestaciones de la creación, incluyendo las artes visuales, la literatura, e incluso especialidades de las ciencias sociales consiguieron allí un sitial privilegiado, manteniéndose hasta hoy en día  contra viento y marea.