Cartas
El censor

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En política, como en todas cosas de la vida, siempre habrá gente dispuesta a comprender que mientras más nos acercamos a los demás, más se fortalecería la consistencia moral de la familia dominicana.

El caso contrario es verificable en la insomne actitud de escarbar ventajas en los contrastes públicos y más grave aún es intentar convertirlos en ignominia desde la crítica ociosa o del vituperio impenitente y ominoso.

La observación es como para coger y dejar sin descartar los términos seleccionados por Julio Cury en uno de tantos artículos oblicuamente concebidos para emboscar la vida pública de Elías Wessin Chávez.

Empero, aún cuando es larga, mi interés es tan corto como expresar que Wessin Chávez no merece los calificativos seleccionados por Julio Cury por el hecho de que el primero criticara ayer al gobierno con el cual hace hoy causa común.

Se sabe que, aún cuando «todas las comparaciones son odiosas», ciertamente permanecen como estigmas, unas, y como paradigmas, otras, con las cuales está urbanizado el criterio político del pueblo dominicano.

De hecho, unos están colocados en barrios virtualmente suntuosos de la moral pública y otros ubicados en sectores idealmente arrabalizados por la controversia del discurso irracional. ¡Valga la metáfora!

De todas maneras, ahí estamos los dominicanos enmarcados, para bien o para mal, en la historia que sugiere considerar la «veleidad» cuando es otro el que muda su casa de campaña y descartar la «apostasía» cuando es usted quien traspasa sus dominios originales a otros mercados políticos.

Entonces, desde tan cómoda pero injusta posición, es «oportunista» el primero por danzar en distintos salones, y no es «logrero» el segundo por bailar en diferentes fiestas al ritmo de «la oferta y la demanda». ¡Válgame Dios!

Esto así, por que lo mismo es estar con el PRD al amparo de influencias domésticas conocidas (¿?) que pasar de ese predio político al PRSC y de este último estadio hacerlo hacia el PLD, sin decir «aquí me duele». Se entiende que, sin ánimo de dañar, Julio Cury conoce perfectamente esas especiales circunstancias. «Cómo se explica».

Sin embargo, la diferenciación radica en que para «perseguir contradicciones» habría que bajar a suelo vernáculo desde cumbres impulutas y en ningún caso intentar «ascender» al sitial de la pureza pública con la infeliz conducta de llevar cuentas ajenas.

Lo demás, es lubricar piezas oxidadas y con ellas armas el muñeco de la estulticia, nada de lo cual dañaría la conducta pública de Elías Wessin Chávez y, aún menos, los destellos históricos del Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC).

Lic. Emerson Soriano

Vice-Presidente Nacional PQDC.

Sub-Secretario de Interior y Policía

Cédula No. 031-0200230-4