CARTAS AL DIRECTOR
Ejemplos

CARTAS AL DIRECTOR<BR>Ejemplos

Señor director:
El procesamiento judicial del padre Domingo Espinal, acusado de violar sexualmente a un menor, es reflejo del nivel de degradación moral que afecta la sociedad dominicana, que sumado a la violencia y la criminalidad, debe movernos a hondas preocupaciones y respaldar cuantas medidas adopten las autoridades para encarar ese peligroso panorama.

Aunque el que delinque un sacerdote no compromete moralmente nuestra iglesia universal, debe ser motivo de reflexión de nuestra cúpula eclesiástica.

Ultimamente han sido varios los escándalos en que se han visto envueltos varios dignatarios de la Iglesia Católica, en Estados Unidos, vinculados a acosos sexuales de niños y adolescentes, lo que sin lugar a duda, vulnera la credibilidad de uno de los estamentos se mayor credibilidad de la humanidad.

El confinamiento en la cárcel de Najayo, San Cristóbal, de,l padre Espinal, dispuesto por el juez del Cuarto Juzgado de Instrucción, Alfredo Ríos Fabián, deberá servir de escarmiento para este pastor descarriado.Aunque el religioso se declara inocente, deberá demostrarlo en juicio.

La triste situación que atraviesa el padre Espinal, sin embargo, no debería ser aprovechado por sectores religiosos que adversan la Iglesia Católica, para lanzar dardos envenenados en su contra.

En lo que respecta, a las medidas que están adoptando las autoridades para enfrentar la delincuencia y la criminalidad, que incluye el desarme de todo ciudadano no apto para portar un arma de fuego, considero contribuirán a despejar e,l clima de inseguridad que ha imperado en el país.

Soy de los que confío que las medidas anunciadas por nuestros estamentos militares y policiales en procura de dar al traste con esa situación, dará resultado positivo en lo inmediato.

Sin embargo, entiendo que de poco valdría que esas autoridades redoblen los esfuerzos en ese sentido, sí los tribunales judiciales libertan a los violadores de nuestro ordenamiento jurídico, quienes se han considerado con licencias de corso para implantar el terror en nuestras calles, e incluso en el seno familiar.

El Comité Dominicano de Derechos Humanos y otras entidades que velan por el respeto de las libertades públicas, deberían brindar un espaldarazo a las autoridades militares y policiales, en su lucha por contrarrestar el auge de la violencia y la criminalidad.

Atentamente,
Leoncio Bautista

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Basta ya

Señor director:
Como dominicano de pura cepa y como lector empedernido de los artículos de opinión de tan respetable diario, quisiera externar mi parecer, que pienso, es el mismo de muchas personas a las que se les viola su derecho a conseguir informaciones frescas, actualizadas y sobre todo, no polarizadas por el odio o la enfermiza obstinación de un periodista.

Tenemos el derecho a ver las cosas sin que se tenga que imbuir a todo un Estado por el hecho de pertenecer a una raza, credo o nación específicos.

Y nos referimos a los artículos del periodista Ubi Rivas. Con todo respeto y atendiendo a la propiedad con la que habla este señor, ¿no le parece que ya están un poco gastadas sus acusaciones contra el pueblo de Israel? ¿De dónde viene esa empedernida obstinación por acusar al pueblo judío de lo que uno u otro terrorista o gobernante quiere hacer en tan preciado suelo? ¿Es que a caso todos los judíos están en contra de todos los árabes?

Pienso que no, y la prueba máxima de ello es el hecho de que muchos judíos sufren porque sus compañeros de matrimonio son de la nación árabe. No todos los judíos están a favor de matar o de aplicar sanciones sobre el pueblo árabe. Pero el señor Rivas los acusa a todos.

¿Es que acaso su nombre es una indicación de las raíces árabes que van en su sangre? ¿Por qué convierte este periódico en un campo de batalla contra Israel?

Es casi patológica su fijación en torno a tal conflicto. Pero a mí como no judío me llama la atención de que no es imparcial porque nunca habla de los actos terroristas cometidos por árabes contra Israel y si los menciona, los justifica dados los hechos pasados cuando bien sabe que ningún hecho en el que mueren hombres, mujeres y niños, venga del lado que venga, tiene justificación delante del Creador.

Por favor, le solicitamos que levante la bandera de la paz desde su propia columna.

De soluciones tangibles y humanas para ambos estados y deje de levantar el dedo acusador, que a nosotros los lectores ya nos tiene cansados su inútil guerra. No la de los pueblos. La suya.

Atentamente,

Carlos Raúl Mancebo