CARTAS AL DIRECTOR
Psicólogos

CARTAS AL DIRECTOR <BR>Psicólogos

Señor director:
Con la llegada del siglo XX, hemos asistido al regio espectáculo de lo cambiante, razón esta que ha sido la mayor característica de dicho siglo.

Durante las últimas décadas se han producido cambios de la sociedad cuyas transformaciones han revolucionados aspectos en el orden político, económico y social.

El hombre de esta sociedad, es el hombre máquina, el cual va camino a la individualización total. Sus ideas, gustos, opiniones, preferencias son manipulados por redes de propaganda y medios de comunicación, que resultan cada vez más complejas.

La permanente crisis de la economía actual, parece no encontrar su verdadero punto de equilibrio, que le haga posible una distribución de riqueza, sin estrangular un determinado sector. Los problemas del desempleo son una constante cuya «norma», es contínua cada día en diferentes renglones.

La sociedad se encuentra amenazada por una crisis de valores morales, tales como la droga-dependencia, la «obligada» corrupción y el ya altisonante narcotráfico creando y produciendo en el hombre violencia, frustración, destrucción de valores éticos, espirituales, y formadores, tales como se acusan en los problemas familiares, las injusticias y las constantes y no menos escandalosas contradicciones.

Tomando como marco de referencia esos aspectos de nuestra sociedad actual, y desde un punto de vista crítico, los psicólogos se encuentran cada vez más comprometidos con los problemas del hombre, colocando así a la psicología en su justa dimensión, y algo más, hacia otras de mucho más alcance.

Hace algún tiempo, las tareas del Psicólogo industrial se enmarcaban, a la selección del personal y a ciertos problemas de la racionalización del trabajo. Hoy, su trabajo se ha diversificado y se ha complicado, hasta el punto, que únicamente deben asumir dichas tareas psicólogos muy completos.

Al trabajo de selección se han sumado los problemas de formación, de promoción, organización, productividad, seguridad, comunicación, etc., a niveles de jerarquía, o entre sectores de conflictos de requerimientos, etc.

Desde el punto de vista de la psicología Escolar, sabemos que estudia los procesos de cambios provocados en la persona como consecuencia de su participación en actividades educativas.

El campo de acción del Psicólogo Escolar es la escuela, cuya misión esencial es educar. En nuestra sociedad el sistema educativo requiere de profundos cambios para lograr un desarrollo que si no resulta óptimo, por lo menos que se adecue con las exigencias del medio, lo que es fundamental en la educación y por ello la Psicología Escolar ha de asumir como un recurso coherente y eficaz, que nos guíe hacia una educación más integrada y reflexiva.

Abordamos aquí acorde con la brevedad del espacio, la tarea del Psicólogo Clínico, el cual ha de intervenir en la fase del diagnóstico, e incluso en el tratamiento si cae dentro de su competencia. Es en ésta en donde el Psicólogo práctica la terapéutica psicológica, asumiendo el conocimiento de la patología mental, incluso en sus aspectos orgánicos, sin perder de vista los límites de su intervenciones.

La resultante de las diferentes crisis, es un reflejo del producto manifiesto de nuestra salud mental, cuyo espejo es la sociedad misma. No obstante, la conducta del hombre es muy maleable y debe realizar grandes esfuerzos frente a los embates sociales.

En otras palabras, mientras la conducta humana necesite o merezca una modificación con fines sociales, morales, científicos, afectivos, etc., existe un lugar que debe ser entregado al psicólogo.

Nuestra sociedad actual de cara al siglo XXI demanda una actitud crítica y reflexiva del psicólogo al hombre, y de este al profesional estudioso de la conducta, con la finalidad de lograr una mejor calidad de vida.

Atentamente,

Atahualpa Soñé