Cartas al director

Cartas al director

[b]Señor director:[/b]

Recientemente el Fondo Monetario Internacional y el estado dominicano firmaron un nuevo acuerdo stand-by mediante el cual el gobierno comprometió al país a ejecutar un programa de políticas fiscales y monetarias a cambio de recibir asistencia técnica y recursos financieros a través de desembolsos programados de dólares, para facilitar la inyección de divisas al sistema monetario, ante la escasez y el estado crítico de las reservas del Banco Central y la permanente inestabilidad del tipo de cambio con una tendencia marcada hacia el alza, generado por factores estructurales y coyunturales de la economía.

Nuevas revisiones mantienen las autoridades del gobierno con el Fondo Monetario Internacional, para condicionar el presupuesto de ingresos y ley de gastos públicos, para el próximo año y orientarlo a garantizar el pago de la deuda externa y elevar los impuestos directos e indirectos a la población, de entrada con un carácter discrecional, como siempre, en su primera fase.

Mil millones de dólares es el monto del reciente empréstito, que sumado a mil seiscientos millones desembolsados en los dos últimos años (2001-2002) y las partidas en los meses de este año; duplican el monto de la deuda en prácticamente tres años, que se sitúa en la actualidad en un 50% del PIB, esto constituye una verdadera traba para el crecimiento y desarrollo en el corto y mediano plazo de la economía, la carretera sin freno de endeudamiento externo e interno que ha mantenido el gobierno central erosional la capacidad de desenvolvimiento de cualquier sociedad.

El Fondo Monetario Internacional y el gobierno del presidente ingeniero Hipólito Mejía, han elaborado un proyecto de presupuesto para el pago de deuda externa y salario a su burocracia reeleccionista, adicionando otro elemento de perturbación en la dinámica social, política y económica del país.

El acuerdo con el FMI agudizará la incapacidad de la economía en el corto y largo plazo, para controlar el tipo de cambio y dinamizar su aparato productivo, el incremento de la deuda pública externa y el aumento de la partida destinada al pago de dicho compromiso tiende a un efecto negativo sobre las actividades económicas del país al destinar alrededor de RD$40 mil millones, del presupuesto de gastos e ingresos para el 2004, consecuentemente la inminente reducción del L.A. gasto social y de capital, así como también el mantenimiento de altos precios de los combustibles y lubricantes de vehículos, como impuesto especializado para el pago de la deuda y otros.

La preocupación del pueblo es mayor, la depreciación de la moneda nacional se mantiene, con este festival de préstamos, por algo muy sencillo, mientras más dólares tengamos que buscar para pagar una abultada deuda, mayor será la presión ejercida al tipo de cambio, en consecuencia esta política económica sirve para deteriorar aún más el valor del peso dominicano.

A simple vista el gobierno solo invierte y paga los generadores de electricidad con desembolsos externos en dólares que se convierten en más deuda externa y se mantiene haciendo campaña reeleccionista, con recursos del estado, que también tiene su efecto negativo, sobre el comportamiento de las principales variables económicas.

La actual deuda externa compromete el futuro del país, varias generaciones de niños y jóvenes tendremos la ineludible tarea de pagar las consecuencias de políticas económicas erráticas aplicadas por gobierno que se separan del contenido social y siguen un modelo de exclusión.

El Fondo Monetario Internacional es un organismo de los acreedores del capital extranjero y sus políticas están orientadas a garantizarle el pago de los intereses y capital, actuando así como mecanismo de cobro, impone la misma receta a todos los países donde acude, consecuentemente más enfermedades, más hambre, más desnutridos, más desempleo, más pobres, menos medicinas en los hospitales, menos camas, menos ambulancias, menos enfermeras, menos médicos, etc.