Caridad vecinos sostiene mujer

Caridad vecinos sostiene mujer

Por M. ARISTY CAPITAN
La humilde vivienda en que vive Jacinta Ferreira, mejor conocida como Melania o la carbonera, se ve cada día repleta de vecinos que acuden a ayudarla porque ella no puede ni caminar: sus dos piernas están comenzando a gangrenarse porque no cuenta con los RD$180 diarios que necesita para ir a curar sus llagas al Hospital Moscoso Puello.

Es que la última vez que fue al centro hospitalario, mendigando el pasaje porque no puede trabajar, le explicaron que tenía que ir a hacerse una cura diaria y que le costaría RD$80. Los cien restantes corresponderían al pasaje.

Este dinero representa demasiado para una mujer que vive por Dios y los vecinos. Así lo asegura ella misma, al tiempo de explicar que come gracias a la caridad de quienes le rodean.

No podría ser de otra manera si se toma en cuenta que antes de estar mal se ganaba la vida vendiendo chucherías en la calle. También melaza y gas, productos que siempre tenía en su casa.

Pero fue el carbón el que la hizo famosa en el barrio. A él, que «regaba» en todos los colmados le debe el apodo por el que hoy se le conoce.

DOS MORDIDAS Y UNA INYECCCION

Residente en Los Solares de Invivienda, el drama de doña Melania comenzó hace nueve años cuando un ciempiés le mordió en la pierna izquierda. Poco a poco y con el tiempo, cuenta doña Melania, la herida se infectó.

Aunque un poco mal, la situación de esta pierna no es comparable a la de la izquierda, cuya herida original se debe a la mordida de una perra hace un año.

«A mí mordió una perra y me ha comio la pierna entera vea, enterita se la ha comido, me la ruyio entera, tó lo que tá rosao de se ha desollao», explica al señora al tiempo de agregar que le han hecho varios estudios pero no es diabética. A pesar de escuchar sus palabras, nadie puede imaginar lo que oculta doña Melania debajo de los trapos con los que resguarda sus sobrecogedoras heridas.

Describirlas, incluso, es muy difícil. Es necesario ver la impresionante profundidad de sus llagas infectadas para darse cuenta de que está al punto de perder las piernas.

 Sobre todo la izquierda, que está hinchada a más no poder y tiene un trozo a carne viva. Si se habla del dolor que estas lesiones produce en doña Melania, vale decir que es tan terrible que ha terminado por inyectarse «calmantes» en los muslos ella misma. Esto ha provocado que le salgan hematomas de considerable tamaño.

Aunque no estableció de dónde saca las inyecciones de «diclofenac», doña Melania asegura que los médicos le han dicho que no es bueno que se inyecte nada. ¿El problema? De no hacerlo no aguanta el dolor.

Uno de los momentos en los que más lo necesita es cuando se limpia las heridas con jabón de cuaba y creolina, una rutina diaria que según manifiesta es lo que permite que aún esté viva.

Preocupada por ella, Antonia Guzmán, la vecina de enfrente solicitó al gobierno que interceda para que esta mujer pueda ser internada en un centro hospitalario. Sólo así, entiende, podría curarse.

La señora Carmen Jimenez, otra vecina de doña Malania, puso el número de teléfono 809 884-2970 a disposición de cualquier persona que desee comunicarse con ella.