Caricatura del Presidente: irrespeto e ingratitud intolerables

Caricatura del Presidente: irrespeto e ingratitud intolerables

En su edición del viernes 7 del mes que discurre, el periódico haitiano Le Nouvelliste publicó una caricatura ridiculizando al presidente dominicano, Lic. Danilo Medina, frente a su homólogo Michel Martelly, en la cual este último rehúsa un apretón de manos y le espeta que prefiere estrecharle el codo.  Todo esto, el presidente Medina hablando francés y Martelly el creole o patois.  Además, presentan a nuestro presidente contagiado con el virus de la gripe aviar, revistiéndole con un líquido verde y con plumas de gallinas saliendo de su traje.

 Si bien es cierto que las autoridades haitianas respetan a su modo el principio de libre expresión al no amordazar la prensa, tanto escrita, radial o televisiva, no menos cierto es que el día anterior el licenciado Medina, en un gesto de solidaridad y hermandad, le había ofrecido por intermedio del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales reforestar una amplia zona del territorio haitiano, actualmente devastado por la acción de los carboneros y los talladores artesanales de madera, al extremo que, cuando se sobrevuela esa región fronteriza, se puede notar el verde del lado dominicano y el marrón del haitiano.

El Ministro haitiano de Salud, sin base y menos sin prueba, ha afirmado que en nuestro país existe un brote del mortal virus aviar, al parecer confundido con la presencia del denominado AH1N1 del cual se han reportado ocho muertes, la mayoría por no tener el mayor cuidado en su higiene personal.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha hecho de público conocimiento que en el país no circula el virus de la gripe aviar tal y como lo han denunciado las autoridades haitianas,  con la aviesa intención de malograr los florecientes mercados fronterizos, en donde los productores de ambos países intercambian todo tipo de artículos, muy especialmente los relacionados con los pollos vivos, los huevos frescos, cárnicos y los denominados víveres.

 De su parte, el Ministro de Industria y Comercio, licenciado José del Castillo Saviñón, le ha solicitado a las autoridades sanitarias de Haití la causa o causas para haber tomado esta drástica medida que afecta a nuestros avicultores y los productores de huevos, que han sido impedidos de vender alrededor de un millón de unidades diarias que iban sin problemas hacia nuestro vecino país.  Esto ha motivado  suspicacias de parte de nuestras autoridades, que sospechan que hay algo más que no sea el temor al brote viral.  Se especula que grandes importadores de Port-au-Prince están detrás de la media para traer pollos congelados y huevos del mercado norteamericano, artículos que el paupérrimo pueblo haitiano pagará más caro que los productos que se comercializan en la frontera.

Al parecer, a las autoridades haitianas se les ha olvidado, o mejor dicho, olvidan, que fue la República Dominicana el primer país que los auxilió después del terrible terremoto que asoló la capital haitiana y otras ciudades en el año 2010.  Además, que según cálculos extraoficiales, más de un millón de haitianos viven ilegalmente en nuestro país, en donde por desidia de los gobiernos, circulan libremente en franca competencia con la mano de obra local.  Que un Presidente dominicano antojadizamente y sin planificarlo, les edificó una Universidad en un lugar casi inhóspito.  En su lugar, debió haber construido una maternidad y así nos evitaríamos los graves problemas de saber si un hijo de un ilegal nacido en nuestro territorio es dominicano. En la actualidad, el 50% de los infantes nacidos en la Maternidad son de origen haitiano.

Creemos que nuestras autoridades han sido demasiado complacientes con las autoridades haitianas, que se han envalentonado por las magnificas relaciones públicas internacionales que se agencian.  Fruto del fárrago en toda su geografía, se encuentran en su territorio las tropas que componen la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah); en donde, un contingente de las mismas procedente de Nepal, al verter las heces fecales en el río, contaminaron las aguas y de ahí difundieron el cólera que mató un gran número de dominicanos y, sin embargo, nosotros no le pasamos factura por estas muertes que de manera gratuita nos ocasionaron.

Es hora que nuestra Cancillería se ponga las pilas y eleve una contundente y vigorosa protesta que evite en un futuro desconsideraciones gratuitas a nuestras autoridades y muy especialmente al Primer Mandatario de la República.

En adición a lo antes expuesto, la comisión de alto nivel que viajó a Haití para tratar el impasse de la comercialización de huevos y pollos, ocasionado por la percepción de existencia de gripe aviar en nuestro país, sufrió un desaire evidente y nuestros vecinos no honraron su promesa  de levantar la veda.  Hay que estar conscientes de que Haití es nuestro principal consumidor y comprador, así que sería conveniente de que nos abocáramos a la concertación de un Acuerdo de Comercio bilateral que fijara las reglas del intercambio comercial entre los países que conforman La Hispaniola.