Caribe Deluxe crónica de sol y sucesos

Caribe Deluxe crónica de sol y sucesos

El llamado Proyecto de Danza Contemporánea  se ha convertido,  al parecer, en la Compañía Nacional de Danza Contemporánea.

La historia de la danza moderna en nuestro país inicia en  1957,  de  la mano de   la profesora Josefina Minino, tras su regreso  de Estados Unidos, al concluir sus estudios en la escuela de Martha Graham.

Aquellas primeras presentaciones de danza moderna  que rompían con la ortodoxia clásica a la que estábamos acostumbrados, fueron recibidas en principio con cierto escepticismo, pero  la semilla plantada fue germinando, y ya en la década de los 70 la danza moderna gana su espacio.

Nombres importantes en nuestra historia danzaría como Irmgard Despradel, Lourdes Ramírez y Carlos Veitía incursionan en el género. Eduardo Villanueva en 1980 abre caminos con  “Ionización” y en 1981 se consagra con “La consagración de la primavera”, “Homenaje a Isadora Duncan” y “Sorprendidos por el sol”. En 1983 funda   el Taller de Danza Moderna.

 Chiqui Haddad presenta “Ataduras”. Patricia Ascuasiati surge como una coreógrafa moderna, eminentemente dominicanista por los temas tratados. En 1984 presenta “La leyenda de Mande”.

 Raúl Valdez en 1990 incursiona en la coreografía con “Bloques del presente”. Nuevos valores surgen dentro del genero, Marily Gallardo  muestra nuestro  sincretismo en el “Bacᔠen el que sobresalen los excelentes bailarines Mercedes Morales y Víctor Ramírez. Andreína Jiménez en 1991 se presenta como un nuevo valor dentro de la coreografía moderna, con sus estupendos ballets “Esperando” y “Seis”. Guillermo Cordero estrena, “Una mujer” y “Entre dos”, y ese mismo año Lourdes Ramírez presenta “Cuentos de la calle”.

Nuevas  talentos destacan en la década de los 90. Jochy Muñoz estrena en 1997 “El Sembrador” y en 1998 “¡Ay! Amor”. Edmundo Poy en 1990 presenta sus trabajos  “Zafacón y yo” y “220 frío frío, don’t you? recibiendo excelente críticas.

Gran gestor cultural organiza en 1995  los “Encuentro de coreógrafos dominicanos contemporáneos”. En 2001 crea el espacio “Danza Joven”. Su mayor contribución a la difusión del género es la fundación en el 2005 de “Edanco”, encuentro anual que reune trabajos de los nuevos coreógrafos nacionales e internacionales.

En el marco del V Encuentro de Danza Contemporánea   presenta su trabajo más emblemático “La Creación según Santo Domingo, parte II”. Bailarín, maestro de generaciones y hacedor de danza, con toda una vida dedicada a la exaltación y difusión de la danza contemporánea, Edmundo Poy es hoy la figura  más representativa de este género danzario.

Caribe Deluxe. Es el nombre del espectáculo presentado por la Compañía Nacional de Danza Contemporánea, con dramaturgia  de la profesora cubana Marianela Boan, directora de dicho colectivo.

El Caribe visto por la Boan es “víctima de su belleza. La pobreza como un arma letal, hace de este paraíso un paraíso saqueado”.  Para la coreógrafa “paraíso” es playa, arena, sol, baile, amor y sexo, y todo lo que acontece fuera de este paraíso, es parte de una cotidianidad aterradora, lo que no impide a los caribeños, más bien a los dominicanos, la alegría y el disfrute de la vida.

 En el “foyer” de la Sala Máximo Avilés Blonda se congrega el público, de repente unas voces altisonantes y un correr de un lado a otro, nos advierten de que podemos ser víctimas de un asalto.

Con este introito  iniciaba el espectáculo de danza. Ciertamente la danza contemporánea es una expresión heterogénea, un torbellino de estilos, vinculada a lo terrenal, al hombre y sus pasiones,  es además reflejo de su tiempo.   Aparte de los momentos en “la playa”  todo responde a mostrar una realidad lamentable.

Dadas las características de esta creación colectiva  no sabemos dónde termina el coreógrafo y donde empieza la creatividad del bailarín que debe inventar una y otra vez una fraseología del movimiento. El uso del “pareo” logra buenos efectos.  Los bailarines bien entrenados muestran sus habilidades físicas, con proezas gimnásticas  más allá de la danza pura.

El trabajo en su conjunto repetitivo,  falto de poesía, no produce un placer estético. El “collage” musical  se aviene a la propuesta. 

Este ballet hecho por dominicanos, por una compañía nacional, no contribuye a elevar la imagen de nuestro país.     

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Opinión

Sobre el evento

Caribe Deluxe, presentada el fin de semana en la sala Máximo Avilés Blonda del Palacio de Bellas Artes,  es una página de un periódico leída en clave de danza en un escenario, es una crónica de sucesos. Dadas las características de esta creación   no sabemos dónde termina el coreógrafo.