Cardenal ve pueblo espera reparación

Cardenal ve pueblo espera reparación

POR FIOR GIL
El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez recomendó ayer al presidente Leonel Fernández perseguir la corrupción y dijo que el pueblo, que ha sido victima de actos de enriquecimiento ilícito, merece y exige una reparación y satisfacción moral.

En su homilia ante el presidente Fernández,  en el tedeum con motivo del aniversario de la Restauración y de instalación del gobierno constitucional para el período 2004-2008, el cardenal manifestó que en los últimos tiempos ha habido actos de corrupción y han proliferado el enriquecimiento ilícito y otras actividades delictivas en prejuicio del país.

«El pueblo, que ha sido víctima de todas esas tropelías, merece y exige una reparación y satisfacción moral», afirmó.

López Rodríguez consideró que son pocos los países exentos de la corrupción, la cual definió como una pandemia social que se agrava con la impunidad.

Fernández y la primera dama, Margarita Cedeño de Fernández, el vicepresidente Rafael Alburquerque y su esposa Martha de Alburquerque, llegaron a la catedral cerca de la 1:10 de la tarde y recibieron los honores militares de estilo al llegar al templo y a la salida de la ceremonia.

El Tedeum fue cantado por el coro de la catedral y su director el maestro José Delmonte Peguero. Fue concelebrado por monseñor Rafael Bello Peguero, deán y párroco de la Catedral y varios sacerdotes de la arquidiócesis de Santo Domingo. La ceremonia incluyó saludo, oración, lecturas bíblicas, exposición del Santísimo, el canto Tedeum, bendición y despedida.

En su homilía, el cardenal citó la necesidad de implantar la supervisión y control de las personas y de las instituciones, y realizar auditorías periódicas en todas las dependencias gubernativas y no gubernativas, con todas las garantías.

Dijo que el traspaso del gobierno, tal como señalan los obispos en su última carta pastoral, encuentra al país sumido en una grave crisis económica, compleja en su origen, manejo, repercusión y solución, cuya mejora o supervisión es impostergable.

«Frente a esta preocupante situación que, además de la vertiente económica, tiene otras muchas ramificaciones sociales, políticas, culturales, éticas y morales, nuestro pueblo ha mantenido una actitud admirable de paciencia, fortaleza y sensatez», dijo.

Afirmó que humanamente hablando, es muy difícil aguantar por tanto tiempo este conjunto de males sin llegar a la desesperación, «pero yo sé que en este pueblo hay unas reservas morales y espirituales que le han podido sostener».

Dijo que además le consta que en el país se ha llevado a cabo en los últimos meses una campaña intensa de oración por parte de innumerables personas.

López Rodríguez refirió que los obispos, conscientes de esta realidad hicieron oir sus voces denunciando lo que a su juicio era una situación marcada profundamente por la injusticia, pero al mismo tiempo alentando en el pueblo la esperanza que no desfrauda. Dijo que al fin la gente optó por tolerar estoicamente cuanto sufría en carne propia sólo por la esperanza de que el mismo pueblo podía decidir un nuevo rumbo del país en las elecciones del pasado l6 de mayo.

López Rodríguez le planteo al presidente Fernández que el pueblo mayoritariamente depositó su confianza en su persona y que a él le corresponde asumir la suprema magistratura del Estado. «Todos somos conscientes de que la tarea que le espera no es fácil, precisamente por la complejidad de la situación a que me referí antes», añadió.

Señaló que el presidente Fernández necesitará en todo momento la asistencia del Señor, la fortaleza que sólo puede dar el Espíritud Santo y que en circunstancias como éstas no basta la capacidad humana, por amplia que sea.

«Es hora de que impere entre nosotros la honestidad, la seriedad, el orden, la organización, la institucionalización, la disciplina, el respeto absoluto a los demás, la austeridad, la racionalidad, el acatamiento de la ley, la responsabilidad, la entrega y la eficacia en el trabajo, las buenas maneras, la transparencia en todo, la solidaridad, la justicia distributiva, la creatividad, la valentía empresarial, la honradez en la declaración y pago de impuestos», señaló al citar el mensaje de los obispos divulgado el pasado domingo.

Al acto solemne asistieron el presidente Fernández y su esposa Margarita Cedeño de Fernández, el vicepresidente Rafael Alburquerque y su esposa Martha Montes de Oca de Alburquerque, los miembros del nuevo gabinete, los príncipes de Asturias, Felipe Juan de Borbón, heredero de la corona española y su esposa Letizia, los presidentes de Honduras, Ricardo Maduro Joest, y de Haití, Boniface Alexandre, además de jefes de delegaciones, primeros ministros y representantes del cuerpo diplomático y consular acreditado en el país.

Al menos treinta presidentes, primeros ministros y jefes de Estado han asistido a los actos de toma de posesión del presidente Fernández Reyna. Entre los mandatarios se encuentran los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, de Uruguay, Jorge Luis Batlle Ubáñez, de Colombia, Alvaro Uribe, la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, y el primer ministro de Tawián, Shyi-Cun Yum.

También los presidentes Abel Pacheco, de Costa Rica y Oblang Ngema Mbasogo, de Guinea Ecuatorial, el primer ministro de Islas Turks y Caicos, Michael Eugene Misick y su eminencia, monseñor Antonio Arcari, nuncio de apostólico de Honduras, enviado especial de la Santa Sede.

A las ceremonias también asistieron las primeras damas de Chile, Luisa Durán de la Fuente, del Perú, Elina Kart de Toledo, los cancilleres de Nicaragua, Norman José Caldera Cardenal, de Argentina, Rafael Antonio Bielsa; el primer ministro de Cultura y Medio Ambiente de México, Alberto Cárdenas Jiménez, y la ministra de economía de El Salvador, Yolanda Mayoría de Gavidia.

También el ministro de Servicio Civil de Corea del Sur, Chang-Hyun, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Baldwin Spencer, el secretario adjunto de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luigi Einaudi, y el diputado y ex ministro de Agricultura japonés Yoshio Yatsu.