Campaña electoral

Campaña electoral

La Junta Central Electoral (JCE) formaliza hoy el inicio de la campaña electoral con miras a las elecciones presidenciales del de 16 de mayo del presente año. La proclama no pasará de ser un mero formalismo de Derecho que hay que llenar porque así lo manda la ley, aunque en los hechos la realidad es que en este país todos, empezando por el Gobierno, viven en permanente campaña electoral.

La ocasión, sin embargo, es propicia para hacer algunas anotaciones que deberán tener muy presente quienes compitan por el poder, pues suele ocurrir que hay quienes desbordan los marcos del derecho e incurren en atropellos contra sus contrincantes.

Por un lado, ha sido cosa común que quienes aspiran al poder desde el poder utilicen sus recursos en provecho propio. Así, en ocasiones se recurre a vehículos e instalaciones oficiales, o al empleo de la fuerza puesta al servicio de quienes ejercen el poder, o a los dineros del erario mediante sobrecargas en las nóminas públicas para albergar activistas. En otras oportunidades desde el poder se utiliza la influencia de los cargos en perjuicio de los contrincantes.

Pero quienes no están en el poder también suelen incurrir en atropellos de diversas índoles, como es la contaminación visual que producen por medio de propaganda colocada en los sitios menos adecuados. Embadurnar de pintura o tapizar de afiches paredes de edificaciones públicas y privadas es ciertamente una práctica de muy mal gusto que aquí suele ser común en épocas de campaña electoral, como es común el daño a los árboles al embadurnarlos con pinturas que deterioran las cortezas y terminan por aniquilarlos.

[b]–II–[/b]

También hay que llamar la atención sobre la necesidad de que los mensajes de campaña no resulten hirientes para quienes estén en parcelas contrarias. Los denuestos, los insultos, no son material provechoso durante una campaña electoral sino que, por el contrario, propician enfrentamientos e inquinas.

En cuanto concierne a la JCE, este tribunal debe ejercer sus prerrogativas en un marco de equidistancia hacia los partidos políticos, privilegiando únicamente los mandatos de la Ley y el Derecho.

A la actual JCE se la ha señalado, con o sin razón, como inclinada hacia una de las banderías políticas. Este señalamiento cobró mayor énfasis a partir de una sentencia dictada por la Junta que parece desbordar su propia autoridad para incursionar y disponer sobre interioridades de un partido.

La Junta tiene que ser un instrumento creíble para garantía de la democracia y para que el ejercicio de los partidos políticos se produzca en marcos de absoluta legalidad. Aparte de organizar el proceso electoral de común acuerdo con los partidos, la Junta no puede jamás aparecer como privilegiando a unos y perjudicando a otros.

Por eso, al quedar formalmente abierta la campaña electoral queremos concluir en que Gobierno, oposición y Junta Cerntral Electoral tienen que constituirse en facilitadores del equilibrio y la armonía, para que la democracia se fortalezca sobre la base de un irrestricto apego a la ley y al respeto de los derechos de grupos e individuos.

Hagamos, pues, una campaña constructiva, a través de la cual los votantes puedan captar ofertas viables de solución para todos los problemas que nos abaten.