Cambios del destino

Cambios del destino

A diario tenemos frente a nosotros distintos momentos de nuestras vidas en las que tenemos que enfrentar diversos cambios. Una nueva etapa es una hoja en blanco, puedes escribir lo que desees, va a depender del esfuerzo y la energía que quieras invertir. Una etapa que empieza implica retos, algo que no hayas hecho nunca; todo esto conlleva la toma de decisiones y esto a veces provoca miedo, sobre todo a equivocarse.

Si algo no te gusta de tu vida, cámbialo. Por supuesto, en la medida de lo posible. Normalmente no solemos hacerlo por miedo al cambio, a lo desconocido, o bien por simple dejadez, sin querernos dar cuenta de que esa situación que nos incomoda nos está destrozando la vida o terminará por hacerlo tarde o temprano. Como dijo el escritor brasileño Paulo Coelho: “Cuando insistimos en alargar una etapa de nuestra vida más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir.

 Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos…, no importa el nombre que le demos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron. Deja de ser quien eras, y transfórmate en el que eres.”

Todo cambio es a la vez estresante, por definición.

Aún cuando sea bien recibido, altera la estabilidad de un individuo. Para afrontar cualquier cambio drástico, debemos entender ante todo el cambio, y manejar eficazmente el estrés que inevitablemente se va a presentar en nuestra vida cotidiana.

Es muy importante que nosotros entendamos que cualquier cambio puede producir grandes consecuencias, tanto deseables como indeseables.

Algunas personas afrontan los cambios con optimismo y confianza, pero otras pueden experimentar inseguridad, desde los miedos más frecuentes al fracaso, a no dar la talla, a la paralización y la angustia por que temen cualquier cambio pensando siempre en lo peor.

Por el contrario, puede tener un mejor funcionamiento y un mayor desarrollo funcional de nuestras potencialidades humanas. En toda crisis, va a implicar desequilibrio y un cambio. Todo depende de la forma como lo afrontemos, y a la vez nos sobrepongamos a ella.

Si te enfrentas a una nueva situación vital, a nuevas decisiones, te surgirán dudas, preguntas, inquietudes. Es normal.

Tener miedo es natural y esta emoción nos ayuda a evaluar de forma adecuada los pro y contra, los riesgos y dificultades y también las posibilidades de logro. Es la emoción que nos predispone a buscar soluciones para resolver los problemas y dificultades que se nos presenten.

Así que, no es más valiente el que dice no sentirlo, sino el que lo reconoce y se esfuerza en aprender a manejarlo.

En el reconocimiento de la debilidad se encuentra la fortaleza, en la aceptación del miedo se encuentra el camino de la superación personal.