Bush tiene más problemas pendientes en suelo Irak

Bush tiene más problemas pendientes en suelo Irak

WASHINGTON (AFP).- La instalación de un nuevo equipo de gobierno en Bagdad es una buena noticia para los esfuerzos de Estados Unidos de normalizar políticamente a ese país, pero deja muchos problemas pendientes como la redacción de una nueva Constitución o la presencia de tropas norteamericanas.

La asunción de los nuevos dirigentes interinos iraquíes consolida el proceso que comenzó con la histórica elección del 30 de enero pasado, aunque la prolongación de las tratativas augura futuras dificultades en el camino hacia la democracia, señalan el jueves expertos y medios estadounidenses.

Estos avances tienen pocas oportunidades de surtir efecto en el corto plazo en temas referidos a la seguridad y a las perspectivas de que las fuerzas estadounidenses abandonen Irak, donde todavía deberán hacer frente a la insurrección por un tiempo indeterminado.

«Creo que se trata de un avance, que permite fortalecer la voz de los iraquíes, condición indispensable para todo progreso, pero restan varios desafíos importantes a solucionar», destaca Frederick Barton, especialista del tema iraquí en el Center for Strategic and International Studies (CSIS) de Washington.

«El nuevo gobierno puede ayudar a mejorar la credibilidad de la transición en Irak, pero no se encuentra en condiciones de garantizar una mejor seguridad, que continúa siendo el principal tema de preocupación», consideró.

El primer presidente kurdo de la historia moderna de Irak, Jalal Talabani, nombró el jueves al chiíta Ibrahim Al Jaafari, jefe del partido fundamentalista chiíta Dawa, como primer ministro.

El presidente estadounidense George W. Bush se congratuló el miércoles por «un paso trascendental hoy en la transición de Irak hacia la democracia», luego de la designación de Talabani y sus dos vicepresidentes Adel Abdul Mahdi y el ex presidente Ghazi Al Yawar.

En tanto, el departamento de Estado manifestó la esperanza de que el ajustado cronograma político sea respetado, pese a lo prolongado del proceso de nominación de nuevos dirigentes.

«Todo el mundo está de acuerdo sobre la importancia de respetar el calendario. Ellos (los dirigentes iraquíes) saben lo que deben hacer, y nosotros les daremos todo el apoyo posible», declaró el portavoz del departamento de Estado, Richard Boucher.

El portavoz advirtió que no es conveniente una excesiva impaciencia respecto a las nuevas autoridades iraquíes. «Una nueva presidencia no realizará desde el primer día todos los objetivos programados hasta fin de año», afirmó.

El Washington Post publicó el jueves que «los iraquíes desafiaron una vez más a los escépticos dando un importante paso hacia la estabilización de su país con un gobierno representativo».

Sin embargo, «los desafíos que deberá afrontar el poder emergente en Irak a lo largo del año son tan grandes que producirá ansiedad en todos los observadores extranjeros», continuó el periódico.

Para Steven Cook, del Council on Foreign Relation (CFR, un centro de estudios independiente en Nueva York), el nombramiento de un nuevo gobierno «es una buena noticia, ya que algunos dirigentes estadounidenses y responsables militares, en el lugar, comenzaban a dudar de que la prolongación del bloqueo político socavara la buena voluntad que los iraquíes demostraron durante las elecciones».

También se prevé el surgimiento de dificultades, durante la redacción del proyecto de Constitución, para los sabios arbitrarios que deberán buscarse entre las comunidades chiíta, sunita y kurda, o en la plaza de la religión en la vía pública.

«Se puede suponer de los enfrentamientos políticos que acaban de tener lugar, que este proceso puede ser largo y por momentos confuso, y nadie puede asegurar que el plazo del mes de agosto sea respetado», estimó Cook.

Las perspectivas de regreso de las fuerzas estadounidenses todavía son inciertas. «Las fuerzas iraquíes no son capaces de hacer frente a la situación, y no creo que este nuevo gobierno quiera precipitar la partida de las tropas estadounidenses», consideró.

Un proyecto de Constitución iraquí deberá estar listo a más tardar el 15 de agosto, para ser ratificado a través de un referéndum antes del 15 de octubre. Nuevas elecciones generales serán organizadas para poder determinar un gobierno definitivo antes del 31 de diciembre.