Bush en guerra contra “fascistas islámicos”

Bush en guerra contra “fascistas islámicos”

WASHINGTON (AFP).- El presidente estadounidense, George W. Bush, aseguró ayer, jueves, que su país está “en guerra contra fascistas islámicos”, al tiempo que su gobierno decretó el estado de alerta máxima después que las autoridades británicas frustraran una serie de atentados aéreos.

“Las recientes detenciones (…) constituyen un recuerdo de que esta nación está en guerra contra fascistas islámicos que quieren utilizar cualquier medio para destruir a los que aman la libertad y golpear nuestra nación”, afirmó el presidente estadounidense, George W. Bush, en su primera declaración tras el anuncio de la policía británica de que había frustrado una serie de atentados.

“Es un error creer que no existe una amenaza en Estados Unidos”, agregó el presidente en Green Bay (norte), donde debía participar en un acto de política interna. Frente a dicha amenaza, “el gobierno estadounidense elevó el nivel de alerta (terrorista) a ‘grave’ o ‘rojo’ para los vuelos comerciales saliendo de Gran Bretaña relacionados con Estados Unidos”, declaró Michael Chertoff, jefe del Departamento de Seguridad Interior (DHS, por sus siglas en inglés).

Según Scotland Yard, un total de 24 personas han sido detenidas, mientras el canal televisivo estadounidense ABC aseguró que la policía todavía buscaba a cinco personas presuntamente implicadas en el proyecto de atentados en serie contra aviones en vuelo entre Gran Bretaña y Estados Unidos.

“Creemos que las detenciones (efectuadas por la policía británica) redujeron la amenaza significativamente, aunque no podemos estar seguros de que haya sido totalmente eliminada o el plan totalmente desbaratado”, explicó Chertoff.

 El jefe del DHS dejó entender que la red terrorista Al Qaida, que perpetró los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, podría estar relacionada con esta operación que buscaba cometer “una matanza de dimensión inimaginable”, según la policía británica, que no precisó el número de aviones que podían haber explotado.

“La operación sugiere en ciertos aspectos que es un complot de Al Qaida”, afirmó Chertoff, quien dijo que el proyecto de atentados estaba “en la fase final del plan antes de su ejecución”, precisando no disponer de pruebas por ahora de ramificaciones en Estados Unidos.

“Este plan parece haber sido muy bien planificado y estaba muy avanzado con un número significativo de protagonistas”, agregó el jefe de DHS, quien precisó que los terroristas planeaban hacer estallar “múltiples explosiones en múltiples vuelos” sobre el Atlántico.

Según una fuente de inteligencia estadounidense, tres compañías aéreas norteamericanas (United, American Airlines y Continental Airlines) eran blanco de los terroristas, aunque sociedades aéreas no estadounidenses también podrían figurar entre sus objetivos.

Los destinos de los vuelos elegidos por los terroristas eran Nueva York, Washington, Los Angeles, Boston y Chicago, precisó el funcionario, que pidió el anonimato.

Chertoff se declaró convencido de que los terroristas planeaban introducir en los aviones elementos para la fabricación de bombas bajo forma líquida en botellas de bebidas y otros ingredientes disimulados en aparatos electrónicos que podían ser llevados en el equipaje de mano.

“A causa de la naturaleza de la amenaza revelada por la investigación, prohibimos llevar a bordo de los aviones cualquier líquido, incluso bebidas, productos para el cabello o lociones”, anunció Chertoff. Tales medidas alargaron considerablemente el tiempo para embarcarse en los aeropuertos.

Según el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, Bush ya había sido informado el domingo en una teleconferencia de 47 minutos con el primer ministro británico, Tony Blair, del proyecto de atentados.

En Estados Unidos, el estado de alerta generó caos en varios aeropuertos. Las compañías dijeron que mantenían casi todos sus vuelos, aunque advirtieron a sus pasajeros de retrasos importantes.