Bush admite EU tiene cárceles clandestinas

Bush admite EU tiene cárceles clandestinas

WASHINGTON (AP).- El presidente George W. Bush reconoció ayer, miércoles, que Estados Unidos ha mantenido cárceles secretas alrededor del mundo y señaló que 14 «líderes terroristas clave’’ han sido trasladados a la prisión de Guantánamo para ser juzgados.

Es la primera vez que el gobierno admite la existencia de las cárceles secretas de la CIA, que han sido un punto de fricción entre Washington y algunos aliados europeos.

Por su parte, el principal fiscal de Guantánamo dijo que los juicios militares en ese centro de detención del oriente de Cuba podrían reanudarse a comienzos del 2007 si el Congreso estadounidense aprueba las leyes correspondientes.

El Departamento de Defensa tendría tres meses después de la aprobación de las leyes para redactar nuevas normas que rijan los procesos, que fueron declarados inconstitucionales por la Corte Suprema en junio, dijo a la AP el coronel la Fuerza Aérea Morris Davis.

«Espero que regresaremos a los tribunales a partir del año entrante’’, dijo el principal fiscal militar en una entrevista desde su oficina de Arlington, Virginia.

Estados Unidos ha encausado a 10 detenidos por delitos y había iniciado audiencias preliminares en la base, previas a la declaración de la Corte Suprema que establece que los tribunales violan las leyes, estadounidense e internacional, y que era necesario que fuesen aprobados por el Congreso a fin de reanudar su actividad.

Los centros de detención de la CIA sirvieron para retener e interrogar a terroristas, dijo Bush en un discurso.

Añadió que estuvieron confinados allí un «pequeño número’’ de detenidos, entre ellos gente responsable de los ataques del 11 de septiembre del 2001, del atentado contra el buque de guerra Cole en el 2000 en Yemen y los ataques contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania en 1998.

«La principal fuente de información sobre los planes de los terroristas y sobre sus escondites son los mismos terroristas’’, dijo el presidente en un discurso en la Casa Blanca con familiares de las víctimas de los atentados de septiembre del 2001.

Agregó: «Fue necesario trasladar a estos individuos a un ambiente donde podían ser retenidos en secreto, interrogados por expertos y, cuando era apropiado, procesados por participar en actos terroristas’’.

Asimismo, el gobierno ha sido criticado por su trato a los sospechosos de terrorismo. Los legisladores de la Unión Europea denunciaron que la CIA estaba efectuando vuelos clandestinos en cielos de Europa para trasladar a los prisioneros a centros secretos donde podían torturarlos.

Bush explicó que el programa de la CIA involucraba a sospechosos como Jalid Sheik Mohammed, que podría ser el número tres de al-Qaida antes de su detención en Pakistán en el 2003; Ramzi Binalshibh, un presunto sujeto que habría sido otro secuestrador de aviones en septiembre del 2001 y Abu Zubaydah, de quien se cree que fue el punto de enlace entre Osama bin Laden y varias redes de al-Qaida antes de su captura en Pakistán en marzo del 2002. 

 La lista de sujetos trasladados también incluye a Riduan Isamuddin, conocido como Hambali y sospechoso de haber efectuado varios ataques mortales en Indonesia antes de su captura en el 2003 en Tailandia.

   Bush defendió la medida de las cárceles y agregó que los detenidos habían suministrado información crucial sobre actividades terroristas a las autoridades. No detalló el tipo de interrogatorios que se efectuaron en las cárceles, pero aclaró que pese a ser duras no eran torturas.

   Davis dijo que los militares podrían enjuciar a unos 75 detenidos y condenarlos a la pena de muerte en algunos casos, aunque se abstuvo de dar detalles.

   «Obviamente, alguien de la envergadura (de Jalid Sheik Mohammed) podría ser razonable que se espere sea sometido a la pena capital’’, indicó.

   En Guantánamo, los funcionarios se negaron a dar detalles de todo tipo sobre los nuevos detenidos, que incrementan la población de presos a unos 460.

   «Nuestra política es que todos los detenidos… sean tratados humanamente’’, dijo el comandante de la armada, Robert Durand, en una declaración emitida por la base.