Buena suerte, general

Buena suerte, general

POR MARIEN A. CAPITÁN
Ellos están llamados a protegernos, a cuidar de nuestras propiedades y, sobre todo, a ser ejemplos de honestidad y respeto. En este país, sin embargo, se ha demostrado que son todo lo contrario: hurtadores, vejadores y sinvergüenzas. Desde hace tiempo tenemos muy claro que la mayoría de los oficiales de la Policía Nacional tienen cualidades muy similares a las personas contra las que deben luchar.  ¿Cómo, diga usted, se le puede llamar a un señor que toma un carro robado y, en lugar de devolverlo a su dueño, le borra el número de chasis y decide conducirlo? Por mi barrio, no sé si por el suyo, le llamaríamos ladrón.

Mucha gente ha dicho que esa es una práctica vieja. Parecería que, por aquello del uso y la costumbre, tenemos que quedarnos tranquilos y aceptar el hecho como bueno y válido. Pues no. En lugar de ello, el nuevo jefe de la Policía, general Manuel de Jesús Pérez Sánchez, está en la obligación de investigar si los oficiales que tenían estos vehículos están implicados en algo más.

Aunque es obvio que felicitamos al general Pérez Sánchez por tomar la decisión de hacer justicia y emplazar a sus oficiales a devolver los vehículos, también es cierto que hay que llevar el asunto hasta las últimas consecuencias. De no hacerlo, en unos pocos meses volveremos a ver cómo los oficiales se reparten los vehículos incautados. También aquellos que, después de robados, fueron recuperados.

Hasta el momento (ayer en la tarde) sólo ha habido 85 vehículos devueltos pero se habla de que pudieran ser muchísimos más. Cada uno de esos vehículos, aunque estos señores quieran olvidarlo, es sinónimo de la preocupación, las noches sin dormir, el miedo y hasta la tristeza que han sentido los propietarios de esos vehículos. Hay que ser desalmado, lo digo sin rubor, para aprovecharse del dolor ajeno.

En el caso de las víctimas, que para colmo han sido robadas dos veces, me imagino que deben estarse sintiendo doblemente estafados e indignados. En nombre de ellos, y de los oficiales que no han hecho nada, me parece que debería darse a conocer el nombre de los que usurpaban los automóviles recuperados (eso, además, serviría para darles una lección).

Por otra parte, amén de continuar evitando que los agentes del “orden” se lleven lo que no es suyo, espero que el general Pérez Sánchez tome medidas que le permitan ir saneando –pero de verdad– esa dependencia. Al hacerlo, le deseo la mejor de las suertes.

Siendo un poco más inocente de la cuenta, espero que no le pongan las cosas tan difíciles como a otros que le han precedido. La seriedad, señor, no siempre está bien vista en este país. Mucho menos si, como en su caso, hace que peligren ciertos intereses. Nunca lo olvide, y cuídese.

——

equipaje21@yahoo.com