Buen precedente

Buen precedente

La Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) ha iniciado el pago de in demnizaciones por los daños provocados a cientos de vehículos por una gasolina no tratada o en mal estado que esa empresa sirvió al mercado en un acto de irresponsabilidad que en principio trató de evadir.

Con esa decisión, la refinería sienta un precedente que, aunque de manera tardía, permite deducir que esa empresa ha decidido emprender una ruta distinta a la que ha estado siguiendo.

Las compensaciones debieron iniciarse con los daños de salud y gastos clínicos en que debieron incurrir decenas de personas que inhalaron el tóxico etil mercaptano liberado por personal de esa refinería en octubre del año pasado, sin tomar en cuenta los perjuicios que este fluido causa a la salud.

Sin embargo, el pago de daños a vehículos no elimina la posibilidad de futuros percances, si tomamos en cuenta la brevedad del plazo entre la liberación del tóxico y la puesta en venta de gasolina no procesada.

Sería saludable, como medida de prevención, que Refidomsa dispusiera una auditoría técnica que le permita detectar las fallas que facilitan que por confusión o por cualquier otra causa, pueda ser despachado al mercado un combustible no apto para los usos a que se le destinó, como ha ocurrido con la gasolina.

Esa auditoría también deberá permitir establecer procedimientos distintos a los que la firma ha definido como habituales para limpiar los depósitos de mercaptano o cualquier otro fluido peligroso para la salud.

Hay que anular los factores que han permitido una frecuencia tan alta de incidentes con vocación de ocasionar daños humanos o mecánicos.

Por lo demás, valoramos el precedente sentado por Refidomsa con el pago de indemnizaciones a los dueños de vehículos afectados.

Orfandad

La muerte del doctor Nicolás Esteban Pichardo Fernández es una pérdida para la sociedad a la cual sirvió con dedicación por largos años, especialmente en los campos de la medicina y de la educación.

Su hombría de bien influyó para que la sociedad confiara en él en tareas como formar parte del Consejo de Estado, que gobernó el país en la delicada etapa histórica posterior a la caída de la tiranía de Rafael Trujillo.

Sus atributos profesionales estuvieron avalados por las excelentes calificaciones con que se graduó de médico en la Universidad de Santo Domingo, y posteriormente en París, donde se especializó en cardiología, entre los años 1942 y 1965.

Fue rector de la Universidad Apec, asesor del rector en la Universidad Iberoamericana, pionero en cardiología clínica y profesor de generaciones de profesionales. Paz a sus restos.