Bien Común: Popularidad vs. Populismo

Bien Común: Popularidad vs. Populismo

Mucho se ha pronosticado sobre la caída de popularidad del presidente Medina a raíz de observar la ley sobre loma Miranda, área protegida, popularmente apoyada. Políticos han pretendido sacar provecho a esta decisión adhiriéndose a la falsa creencia que popularidad se gana siguiendo el “clamor popular”. Si así fuera, Rafael Correa, presidente ecuatoriano por 7 años, no encabezara la popularidad en nuestro continente, pues impulsa la minería por encima de las protestas de ambientalistas. Lo que determina la popularidad de gobernantes es su adhesión testimoniada al Bien Común que conduce al buen gobierno procurante del progresivo bienestar ciudadano.

Veamos:

El presidente Correa ocupa segundo puesto en la popularidad mundial a abril 2014, con un 75%, según la investigación realizada por Consultora Mitofsky; solo superado por Vladimir Putin. Esta popularidad la ha mantenido a pesar de haber impulsado reiteradamente la minería argumentando “la importancia de esos recursos para acabar con la pobreza”. Incluso en su visita al país el pasado año, defendió la explotación minera (ver https://m.youtube.com/watch?v=2aJIExYlnjQ). Según la revista colombiana “Dinero” luego de siete años gobernando…. “Correa tiene sorprendido al mundo con sus logros en infraestructura y educación… Ecuador tiene nueva cara. El crecimiento promedio de la economía ha bordeado el 5%…jalonado por una inversión pública sin antecedentes…Hasta la autoestima de la gente cambió”.

A contrapelo la citada investigación sitúa a Nicolás Maduro, el más populista de los gobernantes latinoamericanos, en popularidad media (47%); debido al desabastecimiento de un “28% de medicamentos y alimentos de primera necesidad que sufre la población…y la inflación más alta del planeta en 2013” según el Banco Central de Venezuela.

No es pues a través del populismo que gobernantes mantienen popularidad, sino gobernando bien, procurando el bienestar ciudadano.

La equivocada concepción que popularidad se logra o mantiene mediante complacencias populares tiene que ser revisada por estrategas políticos-gubernamentales que hasta hace poco proclamaban que “el Gobierno no tiene agenda sino que sigue la agenda del pueblo”. Esta concepción conducía a loma Miranda parque nacional pues, según promotores, 95% de ciudadanos lo quieren; aún desconociendo su emplazamiento. Ahora el presidente Medina supedita complacencia popular a responsabilidades de gobernar dentro de facultades y limitaciones consignadas en disposiciones constitucionales, legales y contractuales – y a informaciones y normativas técnicas – evidenciando un cambio conceptual al gobernar.

Ojalá que este cambio conceptual lleve al Presidente, obviamente interesado en mantener popularidad, a replantearse cuan bien está gobernando en función del Bien Común procurante del bienestar ciudadano; precisamente ahora que organismos internacionales nos imputan una progresiva degradación social consecuente de inadecuados esquemas económicos y financieros originados en la deficitaria fiscalidad llevada a cabo.