Berlín rechaza un informe que atribuye a pesticidas los niveles de dioxinas     

Berlín rechaza un informe que atribuye a pesticidas los niveles de dioxinas     

Berlín, (EFE).- El Gobierno alemán calificó hoy de “especulaciones” el informe difundido por la organización de defensa del consumidor “Foodwatch”, según el cual los restos de pesticida originaron la contaminación con dioxinas en piensos para animales.  

“Las investigaciones aún no se han cerrado y por tanto plantear conclusiones es pura especulación”, afirmó un portavoz de la ministra de Agricultura y Protección del Consumidor, Ilse Aigner, horas después de que “Foodwatch” difundiera su informe.  

 La fuente gubernamental recordó que, hoy por hoy, permanecen cerradas 1.635 granjas y que hasta que no se haya esclarecido completamente la situación es prematuro extraer conclusiones.  

 El ministerio salió así al paso del informe de esa organización alemana, que atribuía a residuos de pesticidas el origen de la contaminación con dioxinas de los aceites y grasas industriales utilizados para la producción de piensos para animales en Alemania. 

 “Foodwatch” se basaba para ello en análisis realizados con una prueba de las grasas comercializadas por la empresa Harles & Jentzsch, causante del escándalo, que confirmaban esa tesis “con una posibilidad que raya con la certeza».  

Los análisis registraron, además, la presencia en las pruebas de pentaclorofenol, un fungicida que no se produce en Alemania desde 1986 y cuya comercialización y uso está prohibido desde 1989, pero que se utiliza en Asia y Sudamérica para proteger cultivos de soja.  

El portavoz del ministerio evitó pronunciarse sobre esta cuestión en concreto, con el argumento de que corresponde a expertos químicos y biológicos emitir su juicio al respecto cuando se disponga de toda la información precisa. 

 El análisis de “Foodwatch” detectó una presencia de 123 nanogramos de dioxinas por cada kilogramo de grasas para piensos, cuando el máximo permitido por la ley es de 0,75 nanogramos por kilo, un valor 164 veces mayor que lo autorizado.   Las autoridades alemanas dictaminaron ayer la reapertura de unas 3.000 granjas animales en el estado federado de la Baja Sajonia (norte del país), de las cerca de 5.000 temporalmente cerradas.

 La ministra Aigner anunció asimismo este fin de semana un endurecimiento en los controles y concesión de licencias a los productores de piensos.  

La titular de Agricultura se reunió este lunes con representantes del sector agrícola para estudiar las medidas a adoptar ante el escándalo de la contaminación por dioxinas, cuestión que se estima acarreará pérdidas millonarias al mercado agropecuario alemán.