Basta de indefinición

Basta de indefinición

Con cierto tono de ultimátum, la cual venía al caso por cierto, el secretario de Estado de Trabajo, José Ramón Fadul, afirmó el viernes que “aquí tiene que haber aumento salarial”  para evitar que se quebrante la paz laboral.

A su juicio, los reclamos de aumentos salariales, formulados lógicamente por el sector de los trabajadores, no son “un invento”. Es decir: hay motivos concretos que deben llevar a los empresarios  a aumentar las remuneraciones por servicios prestados.

Sin embargo, las negociaciones en el marco del Comité Nacional de Salarios, y en las conversaciones de sindicalistas, empleadores, gobierno y monseñor Agripino Núñez Collado como mediador, no han servido hasta ahora para unificar  criterios.

Hay firmeza  en la parte patronal que insiste en circunscribir  el alza de sueldos al nivel mínimo obligatorio en   12% que aplicarían, ya finalmente, de manera unilateral.

Pero además  hay firmeza en los mandos gremiales que insisten en incluir en el alza a todos los asalariados  del país que ganen hasta 30 mil pesos mensuales con un reajuste de 30%.

– II –

El pronunciamiento del Señor Fadul el pasado viernes  (aun sin ser preciso en el nivel que entendería más conveniente)  presenta una saludable característica que lleva a entender que para mañana, cuando las partes han de estar de nuevo en  diálogo, el gobierno no acudirá  allí como simple intermediario sino como  empantalonado árbitro, reforzado con la presencia del señor Vicepresidente de la República, Rafael Alburquerque, uno de los abogados laborales de más prestigio.

Iría no como mero oyente de  las posiciones que empleadores y asalariados expongan sino para insistirles  en propiciar un acuerdo  en lo inmediato, ante la realidad de que la necesidad de más ingresos para los empleados privados debe tener  respuesta y que el hecho de  no acogerse a ella puede afectar la paz laboral.

El largo estancamiento de la plática  obrero-patronal obliga a que las partes comiencen a ceder. En cualquier medida. Reconociendo  cada lado  que ya está obligado a aproximarse al punto de vista del antagonista.

Mientras tanto, en nombre de la ciudadanía demandamos que el señor Fadul coja la sartén por el mango. El gobierno solo puede ser neutral hasta un punto. Siempre debe pensar en lo que más convenga al país. Y efectivamente, el Secretario de Trabajo  ha demostrado que puede fijar criterios al respecto y que estaría  dispuesto a defenderlos.