Barrio Seguro y exclusión social

Barrio Seguro y exclusión social

El criterio en que está basado el programa Barrio Seguro es excluyente en sus alcances y en la valoración de los factores que componen la seguridad de la familia. Enfoca únicamente los peligros a que la delincuencia expone a los ciudadanos y se esfuerza en reprimir en vez de prevenir.

Lo que se trata de presentar como prevención no es más que disuasión en base a la presencia masiva de patrullas policiales, pero la delincuencia, y más que ésta sus causas, sigue ahí intacta. La seguridad ciudadana va más allá, y es por no atender los demás factores de seguridad que Barrio Seguro es un programa incompleto y excluyente.

Tomemos el caso de la gente que vive virtualmente colgada en peligrosos farallones, como aquel que se desplomó en Guachupita y provocó muerte y luto. Aquí el concepto seguridad se aplica a un aspecto que no debe ser soslayado, que es la seguridad del hábitat. La peligrosidad de estas pendientes es conocida por las autoridades desde mucho antes de que la delincuencia hiciera imposible la paz de los residentes en Guachupita o Capotillo, pero la coyuntura de inseguridad delincuencial ha sido atendida primero que el permanente peligro del hábitat inseguro. Trabajar para la seguridad de la gente debe partir de un criterio integral, aunque distintas agencias especializadas se encarguen de cada aspecto. Es tiempo de actuar bajo el criterio de barrio integralmente seguro.

Una verdadera epidemia

El accidente que dejó un saldo de seis muertos y 18 heridos, ocurrido el sábado en la autopista Duarte entre Bonao y La Vega, se suma a los efectos de lo que puede definirse como una verdadera epidemia de tragedias de tránsito que está afectando a este país. Hace poco murieron diecinueve personas en la carretera La Romana-Higüey, en circunstancias semejantes. Hay factores comunes en estas lamentables ocurrencias y uno de ellos es la temeridad conque se maneja en nuestras carreteras.

Hace falta que las autoridades mejoren la vigilancia en las carreteras, con patrullas provistas de radares y que se coloquen cámaras que permitan detectar conductas temerarias sobre todo de conductores de vehículos pesados. En la mayoría de los accidentes  está presente la temeridad, el descuido, la imprudencia, la conducción bajo efectos de bebidas alcohólicas o la impericia de algún conductor. Hay que trabajar contra esta epidemia.