Bañadores, piezas claves del verano

Bañadores, piezas claves del verano

POR ROSARIO TIFÁ
La costumbre de asistir a lugares abiertos para disfrutar de un buen baño es una práctica común entre los dominicanos y residentes en esta media isla, pero esta actividad se acentúa aun más en verano, debido al intenso calor que provocan las altas temperaturas.

Las playas, ríos y piscinas se convierten en esta temporada en los lugares de excursiones y paseos favoritos, y es por ello que el traje de baño adquiere una mayor importancia, siendo casi imposible obviarlo en el guardarropa.

Esta pieza se ha caracterizado en las últimas décadas por su versatilidad y comodidad, y hasta por sus atrevidos diseños. En sus diferentes estilos, el bañador cuenta con las propiedades elementales para que las personas puedan moverse con facilidad dentro del agua, además de realzar la figura.

En el mercado se encuentran desde los conservadores enterizos, hasta los fabulosos biquinis y sexys colalé.

La paleta de colores es amplia: rojos, fucsia, amarillos, verdes, rosas, morados, azules, marrones, blanco y el negro. La mezcla de éstos y otros tonos están representados en los estampados a rayas, flores y figuras geométricas.

Los trajes de baño, sin diferencias de estilos y colores, continuarán como las piezas indiscutibles para disfrutar de un baño en público y para su elección el mercado presenta infinidades de marcas y diseños.

SOBRE LOS BAÑADORES

El hombre primitivo nadaba desnudo, hasta que el convencionalismo sociocultural lo forzó a usar ropa para disfrutar de un baño al aire libre.

En el siglo XIX los médicos recomendaban a sus pacientes la conveniencia de tomar baños de mar para curar ciertas enfermedades, de ahí surgen los trajes de baño de la época, que consistían en una especie de calzón de lana, y una blusa negra que bajaba hasta las rodillas.

A partir de 1880 comenzó a utilizarse la llamada “máquina de baño”, un artefacto que se deslizaba, con la bañista dentro, provista del llamado capuchón  de modestia, hacia el interior del mar mediante una rampa.

Dentro de ese cajón rodante se vestía y desvestían los bañistas.

En 1882 la mujer se baña por primera vez en público, sumergiéndose totalmente vestida en la playa de Diepp, en Francia.

En 1920 aparece el traje de baño de una sola pieza ceñida con mangas y falda que tocaba las rodillas y surgió de los experimentos textiles del danés Carl Jantzen, un sinónimo del traje elástico que creó y diseñó más tarde.

En 1930 aparece el traje de baño de dos piezas, la verdadera evolución del traje de baño, el cual consistía en un bañador con la espalda afuera y tiros muy delgados. Ese año Coco Chanel pone de moda el bronceador de rostro.

En l946 el francés Louis Reard crea el biquini, un gran salto en la confección de esa pieza y producido durante la Segunda Guerra Mundial.