Azua: 28 comunidades sin auxilio

Azua: 28 comunidades sin auxilio

Padre Las Casas, Azua. Con tres centímetros en sus labores de parto, Dominga Vicente, de 16 años, aguantaba los dolores en espera de ser trasladada al hospital de Padres Las Casas para parir su segundo hijo. Antes había cruzado a caballo el crecido río La Cueva que durante cuatro días mantenía aisladas a 28 comunidades, donde residen 10,260 personas. La camioneta que llevaría a Dominga esperaba por más pasajeros pues ella y su marido no tenían dinero para pagar el traslado.

 Esta era una escena vivida en la carretera hacia el Guayabal y 27 comunidades aledañas divididas por el río y  donde sólo fuertes caballos podían cruzar, cuyos dueños cobraban 100 pesos por viaje.

    Allá arriba en las lomas quedaba poco alimentos. Las pequeñas pulpería habían agotado su escaso inventario  de arroz, harina, azúcar y otros.

“Ya la gente lo que ta comiendo e  guineo con sal vacío”. “Llegará la hora en que comiencen a comerse los macos”,  expresaban José Antonio Quezada y José Valenzuela, quienes  trasladaban a personas a caballo.

“Ninguna autoridad, ningún político  ha venío  por aquí y a la gente ya le ta picando el hambre”, comentaba Piriciano Valenzuela, residente del Guayabal.

No era prioridad.  En el centro del pueblo representantes de  instituciones  planificaban  en caso de que el huracán Ike afectara el país. Cerca de las 2:00 de la tarde se anunció que el encargado de la Defensa Civil  buscaría  un helicóptero para “supervisar” las comunidades inundadas. Al parecer el hecho de que más de 10,000 personas  aisladas  durante cuatro días todavía no se consideraba urgente llevar alimentos.

De las personas aisladas unas  2,915 debían atravesar además del río La Cueva, el En Medio que también estaba crecido.

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Miedo al contagio

Además de la carencia de alimentos el temor a enfermedades crecía entre los moradores de las zonas aisladas. Salvador Ferrera, alcalde pedáneo de la comunidad Gajo de Monte,  la segunda más grande con 115 familias, denunció que allí se han presentado unos 10 casos de personas afectadas de Hepatitis B.

Descartan brote

Ferreras, quien fue promotor en salud,  expresó que las autoridades sanitarias han  minimizado la situación y descartaban que sea un brote. Ferreras recordó que cuando la tormenta Noel tres personas habían muerto por esa enfermedad, por lo que su preocupación tenía base.

Sin médicos

En Gajo del Monte un médico presta servicio cada semana, pero al estar incomunicado en los últimos días no han recibido asistencia, por lo que crece el temor.

Un acueducto que no sirve

Pero la ausencia estatal se siente en todo el municipio Padre Las Casas, ya que el acueducto que abastece a la población céntrica no funciona a toda capacidad desde  el ciclón George,  en 1998.

Cuando la tormenta Noel del pasado año  terminó de deteriorarse, de acuerdo a la religiosa Emilia González, misionera de la orden Hermanas Apostólica Cristo Crucificado, quien explicó que en algunas ocasiones llegan agua sin tratamiento y en otras ni siquiera reciben el líquido. Ayer tenían cuatro días sin que llegara agua a las tuberías.

Mientras que en la instalación del acueducto se evidencia el abandono de  los trabajos de reparación. Un gran cúmulo de sedimentos estaba en los depósitos de agua donde los filtros no funcionaban. De acuerdo a Margarito Castillo, empleado de la instalación, desde hace un mes el ingeniero encargado de la obra no acudía a la planta que operaba de forma provisional sólo en ocasiones.

Clemente Vicente, un comunitario de la zona, narraba las penurias que viven por la falta de acueducto. “Se usa el agua para bañarse porque no hay de otra, pero ni para cocinar sirve. No la clorifican, ni la tratan con sulfato  porque no la pasan por los filtros”, expresa Vicente, tras afirmar que es grande el costo que tienen para comprar el líquido, los que pueden.

Un puente

El río En Medio divide a 18 comunidades  donde habitan 712 familias que siempre han cruzado esta fuente  a pies, caballo o camioneta. Ante la inercia de las autoridades, los  comunitarios con apoyo de  la diócesis han logrado colectar un millón de pesos para levantar la obra, pero aún  faltan recursos.