Avioneta habría traído 500 kilos droga

Avioneta habría traído 500 kilos droga

Por ELIAS RUIZ M.
El piloto de la avioneta que cayó al mar Caribe y que se encuentra bajo arresto en la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) trataba de introducir al país entre 300 y 500 kilos de cocaína que traía en un bulto atado al asiento de pasajeros del avión monomotor, pero las autoridades no lo han podido encontrar todavía, confirmó ayer el organismo antinarcóticos.

De acuerdo con la DNCD el  colombiano Juan José Ramírez, piloto de la aeronave, afirmó a los investigadores  que  fue forzado a realizar la maniobra para introducir la droga a la República Dominicana, tras ser  chantajeado por  narcotraficantes en Colombia, quienes amenazaron con hacerle daño a su familia si se negaba a pilotear la avioneta.

De acuerdo con lo que Ramírez dijo a la DNCD, solo le entregaron la carta de ruta, el avión y el bulto atado al asiento a su lado. 

De su lado, Julio Cesar Peña López, otro de los arrestados, dijo a los investigadores del Centro de Información y Coordinación Conjunta (CICC) de la DNCD, que ciertamente fue contratado por colombianos para esperar la aeronave que aterrizaría en una pista preparada en los alrededores de la Autovía del Este y que junto a otros hombres se preparó para ese fin.

Peña López fue arrestado por los agentes de la DNCD  cuanto se encontraba en la cama de la camioneta marca Ford Sport Track, color blanco, con una metralleta. Sus acompañantes que enfrentaron a tiros a los agentes antinarcóticos, lograron huir.

Las autoridades encontraron en el lugar numerosas herramientas, entre ellas palas y picos,   las que habrían utilizado en la construcción de la pista. Para ello también utilizarían una planta eléctrica, luces y chalecos lumínicos que serían usadas para orientar al piloto para que pudiera aterrizar.

El vocero oficial de la DNCD, Buenaventura Bueno Torres, explicó a los reporteros de este diario que Peña López había sido sometido junto a otra persona identificada como Hermes Torres Patino, el 9 de julio del año 1991, acusado de introducir al país 323 kilos de cocaína. Posteriormente Peña López obtuvo la orden número 100190 de la Suprema Corte de Justicia que lo liberaba por “insuficiencia de pruebas”.

“Estamos haciendo una investigación profunda con relación al caso de esta avioneta, porque creemos que este caso está conectado con los demás”, expresó Bueno Torres.

Dos avionetas fueron encontradas en las cercanías de la Autovía del Este en agosto y octubre del año pasado, una de las cuales fue incendiada por sus ocupantes para borrar las evidencias, mientras que en la otra fueron encontrados celulares y otras pertenencias que dieron pistas a las autoridades sobre los pilotos de la aeronave y los dominicanos que le esperaban, aparentemente siguiendo el mismo modus operando que en el presente caso.

Bueno Torres dijo que los garrafones encontrados junto a las herramientas en una camioneta Ford y una yipeta Mitsubishi, serían utilizados para abastecerse de combustible.  Explicó que en los garrafones había unos 75 galones y dijo que ese tipo de aeronave, de un solo motor, desde Sudamérica a la República Dominicana solo consumiría 35 galones de gasolina.

“Parece que el piloto, al ser la primera vez que aparentemente hacía la ruta, tomó la trayectoria equivocada y se equivocó y agotó las reservas de su combustible, lo que le hizo caer al agua”, explicó Bueno Torres.

Personal de la Marina de Guerra buscan en los alrededores donde cayó la avioneta, hundida en el océano, tratando de encontrar el bulto que contendría los paquetes de cocaína.

Bueno Torres dijo que la avioneta volaba a una altura de entre 300 y 500 metros con el fin de burlar los radares, maniobra que además pudo haber causado la caida de la nave.

De Acuerdo con Bueno Torres, los narcotraficantes prefieren el Este del país porque es la parte geográfica de  la isla que no tiene montañas y permite a las aeronaves volar hasta a  300 metros de altura, aparte de que en el país se carece de los radares tridimensionales “3D” .

Explicó que la República Dominicana cuenta con 1,050 kilómetros de costas y los narcotraficantes estudian “los puntos débiles” del sistema topográfico, a fin de burlar a las autoridades.