Aunque no valga la pena, hay que seguir insistiendo

Aunque no valga la pena, hay que seguir insistiendo

En los últimos días llegar a mi casa ha sido una experiencia levemente asqueante. Todo porque, a causa del lugar en el que me toca estacionar, tengo que lidiar con los olores de la basura que está situada a escasos metros de la pared.

Mientras eso sucede, y Santo Domingo se asemeja cada día más a un vertedero, a los regidores de la ciudad no se les ocurre otra cosa que aumentarse el salario a RD$150 mil. Pero, ¿en realidad creen ellos que se lo merecen?

A pesar de lo poco que asisten a las sesiones (cuando las hay), su trabajo deja demasiado que desear: las obras paralizadas por doquier y los proyectos que interesan a los ciudadanos pero jamás se aprueban hablar en su nombre.

Pero para los médicos, que nos salvan la vida, no hay dinero. Los senadores, esos que ganan para barrilotes y demagogia, entienden que los médicos merecen un aumento pero rechazaron el proyecto con el que se lograría.

Si bien es cierto que estoy en contra de que se graven los cheques porque no se deben poner más cortapisas al sector productivo, hay un capítulo al que pudieron ponerle todos los impuestos que hubieran querido: los juegos de azar.

La única razón por la que se me ocurre pensar que no quieren gravar el azar, ese tanto vicio ha generado en los barrios, es por la forma en que esto podría afectar las ganancias de los legisladores que tienen intereses en ese sector.

Y mientras los senadores se burlan de los médicos, como lo hace el gobierno, los diputados traman mutilar el Parque del Este. ¡Qué paisazo!