Aumenta la tensión en Puerto Príncipe ante el caos para recibr ayuda básica

Aumenta la tensión en Puerto Príncipe ante el caos para recibr ayuda básica

Puerto Príncipe, (AFP).- Cientos de haitianos protestaron este miércoles en las calles de Puerto Príncipe para expresar su frustración contra el gobierno y la ayuda internacional, que no logra saciar las necesidades básicas de un pueblo aplastado por un terremoto hace tres semanas.

Habitantes de los campamentos de refugiados que se erigieron en Puerto Príncipe tras el terremoto del 12 de enero, fueron saliendo de sus carpas para agruparse y protestar con rabia cerca de la alcaldía de Pétion-Ville, constataron periodistas de la AFP.

La gente reclama comida, trabajo y que se tomen las medidas necesarias para retomar el año escolar, en un clima de deterioro de la seguridad en la capital haitiana.

«El gobierno haitiano no ha hecho nada por nosotros, no nos ha dado trabajo. No nos han dado la comida que necesitamos», dijo a la AFP Sandrac Baptiste, uno de los refugiados en la plaza Saint Pierre de Pétion-Ville, donde la frustración reunía a personas que tienen tres semanas viviendo en asentamientos bajo pésimas condiciones sanitarias, entre carpas de sábanas construidas sobre palos de madera.

En este lugar al sudeste del centro de la capital haitiana, donde viven las clases media altas rodeadas de villas miserias, un hombre gritaba con rabia que estaba dispuesto a pelear por el grupo de unas 300 personas que se juntaban en la plaza Saint Pierre.

«Si la policía nos dispara le prenderemos fuego», dijo uno de los manifestantes mientras corrían sin destino preciso por la calle.

«No queremos periodistas aquí», gritó otro a uno de los fotógrafos que cubría la protesta.

Desde el terremoto del 12 de enero pasado que dejó 170.000 muertos, un millón de personas sin hogar y gran parte de Puerto Príncipe virtualmente en ruinas, el gobierno del presidente René Préval no ha podido levantarse para tomar decisiones de estado, entre otras cosas porque la mayoría de los edificios públicos están destruidos.

De su parte, la Organización de Naciones Unidas (ONU) y cientos de representantes de ONG de todo el mundo no han logrado ejecutar un plan de efeicaz de distribución de la ayuda internacional que logre llegar a la mayoría de los damnificados, que sienten que el saco de arroz de 25 kg o el agua, llega como una cuestión de suerte o repartición de piñata.