ARTE CONTEMPORÁNEO
Obras maestras de pintura RD en Corea

<STRONG>ARTE CONTEMPORÁNEO<BR></STRONG>Obras maestras de pintura RD en Corea

Desde finales de julio hasta la primera semana de noviembre del 2008 se ha presentado en Seúl, Corea, una muestra de la pintura latinoamericana cuya importancia y trascendencia, aunque ciertamente con retraso lamentable,  reclama su registro de rigor en este espacio de Areito. “Master of the 20th Century Latin American Art”,  organizada por Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Corea y gracias a los soportes del Grupo de Países de América Latina y del Caribe (GRULA); del Kyunghyang Daly News; de la Broadcasting Corporation y la asistencia precisa de prestigiosos museos de arte moderno y contemporáneo de cada uno de los países que integran esta instancia geopolítica de cooperación.

La propuesta curatorial ha estado a cargo de Ki Hye Kyung, Curador del Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Corea,  quien ha enfatizado sobre los aspectos estratégicos de dinamizar la difusión  de la cultura y las artes visuales de América Latina y del Caribe en esa región, así como de propiciar a los coreanos la primera oportunidad de confrontación directa de la “quintaesencia” u obras magistrales paradigmáticas de la pintura latinoamericana de la modernidad. 

Entre los autores de estas obras destacan figuras universales ya fallecidas como Diego Rivera, Frida Kahlo, Rufino Tamayo, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco (México); José Sabogal (Perú), Oswaldo Guayasamín, Candido Portinari, Tarsila y Helio Oticica (Brasil), Joaquín Torres García (Uruguay), Armando Reverón, Héctor Poleo, Alejandro Otero y Jesús. R. Soto (Venezuela); Wifredo Lam (Cuba), Yoryi Morel, Eligio Pichardo y Clara Ledesma (República Dominicana); Roberto Matta (Chile); Emilio Pettoruti, Alejandro Xul Solar y Lucio Fontana (Argentina).

El cuerpo expositivo estuvo conformado por 121 obras de 84 artistas procedentes de 16 países, abarcando desde finales del siglo XlX hasta  los años 70 del siglo XX. A través de ejes fundamentales como el muralismo mexicano, la historicidad, la identidad, las individualidades, el surrealismo, el constructivismo, la representación figurativa, el arte concreto, la abstracción informalista, la geometría sensible, el cientismo  y el arte óptico, los organizadores y curadores contextualizaron las corrientes principales del arte latinoamericano del siglo XX, así como  las prácticas y trayectorias de aquellos artistas cuyos trabajos expresan características esenciales de las artes plásticas de cada nación. La mayoría de las piezas exhibidas son obras patrimoniales y forman parte de las más importantes colecciones públicas y privadas de sus respectivos países.

La muestra también incluyó obras capitales de grandes maestros vivos y activos como Fernando Botero (Colombia); Carmelo Arden Quin (Argentina); Fernando de Szyszlo (Perú), Ramón Oviedo (República Dominicana); Antonio H. Amaral y Arcangelo Ianelli (Brasil); Rodolfo Abularach (Guatemala); Carlos Cruz-Diez, Oswaldo Vigas y Jacobo Borges (Venezuela). El catálogo reproduce cada una de las obras de la muestra. Se trata de  una publicación de 350 páginas de diseño elegante  que contiene una serie de ensayos de especialistas coreanos y latinoamericanos, los cuales  aun observando las imprecisiones propias de un proyecto de esta naturaleza, cumplen fielmente con los objetivos de profundizar en el análisis general y la difusión del tema.

La selección dominicana, integrada por obras de la colección permanente del Museo de Arte Moderno,  ha estado a cargo de María Elena Ditrén, directora de esta institución, atendiendo a la invitación del Dr. Kim Yoon-Soo, director del Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Corea, ubicado en Deoksugung, en el mismo centro de Seúl. La “Madonna” (1956), pintura de Clara Ledesma que se torna en una representación afrocaribeña definitivamente única de la Virgen y en la cual la artista, mediante su brillante asimilación y transmutación de las poéticas poscubistas, aborda la luz y la magia del trópico con referencias abstractas hacia la negritud, el onirismo y la fantasía.

La “Bachata” (1942), de Yoryi Morel (1906-1979)  es una de las obras más representativas  de la plástica nacional. Los curadores de la muestra contextualizaron a este gran maestro dominicano como una de las personalidades artísticas emblemáticas entre los latinoamericanos que han abordado de manera brillante el tema de la identidad cultural de sus pueblos a travás de la pintura figurativa.

Asimismo, Eligio Pichardo (1930-1984),  participa con “Embiste” (1960), obra en la  que demuestra su saludable y personal asimilación de las poéticas vanguardistas y de los aportes más vitales del neoexpresionismo del Caribe a la pintura latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX.

Del maestro Ramón Oviedo (1924), los curadores seleccionaron “El Buhonero”(1969), imagen fantasmástica,  “frisada” en la policromía controlada como visión fragmentaria desde los grises, rojos y violetas sobre  un amarillo territorio accidentado. Esta obra es también demostrativa de la condición de excepcional dibujante,  de su profundo compromiso frente al drama social y y de su perpetua reflexión sobre la precariedad de la condición humana contemporánea, así como del espíritu vanguardista y experimental que marca la producción pictórica de Oviedo en los años 60 y 70 del siglo XX.

Sin dudas, al hacer posible “Master of the 20th Century Latin American Art”, tanto el Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Corea, sus auspiciadores, las instituciones museísticas y personalidades de los países del GRULAC que se integraron al proyecto, han demostrado que el arte es una vía suprema para la solidaridad y para el fortalecimiento de la cooperación pacífica entre los pueblos y las naciones del planeta; para contribuir de manera efectiva al reconocimiento global de nuestros valores culturales y espirituales identitarios.