Apuntes de bolsillo

Apuntes de bolsillo

JOSÉ M. RODRÍGUEZ HERRERA
Los orígenes del Theatre de la Monnaie datan del año 1695, fecha del saqueo de Bruselas, entonces capital de los Países Bajos españoles, por las tropas de Luis XIV. El solar ocupado por un taller dedicado a la emisión de moneda fue destinado a la construcción del teatro, de ahí deriva su nombre.

La dirección del proyecto fue confiada a Paolo y Petro Bezzi por el banquero Gian Paolo Bambardi, financiero del último gobernador español de los Países Bajos. El viejo teatro de 1700 fue destruido en 1815 y dió paso al construído por Louis Amesme, inaugurado en 1819 pero que se vió reducido a cenizas por un incendio en 1855. Reconstruido por Josef Poelaert, el actual Theatre de la Monnaie abrió sus puertas el 24 de marzo de 1856 con una ópera cómica de Ludovic Halevy.

La fachada del teatro es de estilo neoclásico, muy en boga a principios del siglo XIX, y ocho columnas jónicas sostienen un frontón que contiene un monumental bajorrelieve. La sala es de forma elíptica y tiene una capacidad de unas 1.300 localidades. La platea y sus cuatro pisos, con varios grupos de palcos y galerías en los pisos superiores, se ven coronados por una bóveda decorada por varios pintores, de la que pende una suntuosa lámpara de araña de cristal de Bohemia confeccionada por artistas parisienses.

En el siglo XIX el Theatre de la Monnaie se decanró por el repertorio italiano además del francés. Acogió también estrenos absolutos como los de Hérodiade (1881), de Jules Massenet; Sigurd (1884), de Louis Etienne y Le roi Arthus (1903), de Carlos Chausson. Las direcciones de Gerard Mortier (1981-1992) y Bernard Fouccroulle (1992) relanzaron su importancia artística gracias a las colaboraciones internacionales.

En 1985 el teatro cerró sus puertas para ser remodelado. Ganó dos pisos respecto al cuerpo original de 1856 y se mejoró todo el equipo técnico de la torre escénica.

La fachada del teatro con el monumental bajorrelieve de Eugene Sinonis, representa el tema de “la armonía de las pasiones humanas”.

• • • •

El Carnegie Hall, de la ciudad de Nueva York, no es escenario de bachatas.