Aprovechar el descanso

Aprovechar el descanso

Llega hoy un “fin de semana largo” propicio para escaparse del bullicio citadino en búsqueda del descanso. Es una pena que en vez de dedicar los días de asueto a fortalecer la familia, a la reflexión sana o a cuestiones que elevan el espíritu, tanta gente desperdicie el tesoro mayor: el tiempo.

 A finales de los ‘90 mi hijo mayor –que tenía entonces ocho años- contemplaba conmigo el cielo nocturno, tendido en la arena, junto a una playa. El reflejo de Venus rielaba en el fluido espejo marino. Una luna casi llena iluminaba las nubes en el horizonte. Y miles de estrellas titilaban en la bóveda celeste. De repente, absorto bajo el embrujo lunar, el niño me preguntó: “¿Dónde es que están los tres reyes magos?”. Señalé hacia una constelación con tres grandes estrellas alineadas…

Tres también son los grandes momentos cristianos. La Epifanía es más antigua dentro de la tradición cristiana que la celebración de la Navidad. La inmensa mayoría de los dominicanos ha olvidado que en la Semana Santa lo que se celebra es la Resurrección, tras el calvario de la cruz, de ese mismo Cristo que adoraron los tres reyes, y malgasta el precioso tiempo de estas vacaciones en otras cosas.

Las vacaciones, como las de Navidad y Año Nuevo, las de Semana Santa o verano, o hasta los fines de semana, deberían servir para ponerse al día en los asuntos que uno va posponiendo y que son, a la postre, más relevantes que todo lo demás, como mantener alguna sintonía con ideas importantes.

Hasta aquellos que desdeñan la religión, que desconocen o están alejados de Dios, pueden beneficiarse de hacer un alto, romper la rutina y dedicar la mollera a pensar o re-pensar las cosas trascendentes, los planes y los sueños, el rumbo de la vida propia y cómo nuestras acciones impactan a quienes tenemos alrededor.

¿Los hacemos felices? ¿Les causamos penas? ¿Somos responsables? ¿Podemos explicarles a los hijos cómo nos ganamos el sustento? ¿Nos agrada lo que hacemos o lo que somos?

“¿Dónde es que están los tres reyes magos?”.

Aquella pregunta de un niño que hoy ya es hombre es un recordatorio de que una de las funciones del descanso es meditar, hacer conexión con lo más grande, renovarse espiritualmente.

Lo demás es cháchara y resaca, bulto, allante y movimiento; la ilusión de avanzar, estando anclado…