Amarante y la democracia en el PLD

Amarante y la democracia en el PLD

MARTHA PÉREZ
“Definir el concepto de democracia es una tarea difícil, pues el término, desde su remoto origen griego hasta este siglo XXI, está en constante redefinición a la luz de la evolución histórica de las luchas económicas, políticas, sociales e ideológicas”. (CAB). Sinembargo, todos los partidos u organizaciones políticas de nuestro país  tienen muy claro lo que significa la democracia, sobre todo a la hora de hacerla parte de sus acciones político-ideológicas y sociales; pero en ocasiones se les va de la mano en sus  procesos de restructuración y renovación internos, por ciertas conductas que les  apartan de sus convicciones, y si no aparece rápidamente una “mano dura”  se originan situaciones que conducen a la fragmentación, afectándose así la naturaleza del sistema de partidos, columna vertebral de  la democracia.

Es lo que aconteció indistintamente en las convenciones de los tres principales partidos políticos, saliendo más airoso, como era de esperarse, el PLD; aunque hay que reconocer el esfuerzo que hacen  líderes reformistas para recomponer su organización.

El PLD, como partido y cuando ha sido gobierno, siempre  ha procurado fundamentar su práctica en los ideales boschistas; en el ejercicio democrático, bajo el concepto real de la democracia, vista como oportunidad de participación, de libre expresión, apertura, equidad de género y equidad social; sinembargo, la reciente convención, en su primera fase dio signos de ausencia de esa práctica; y todavía, existen algunas expresiones de descontento en el sentido de la metodología aplicada para la escogencia de los nuevos miembros al Comité Central, que no permitió reflejar y/o reconocer el perfil de algunos candidatos, así como  el trabajo, y  nivel de simpatía de éstos  en las bases votantes y su posicionamiento en las circunscripciones locales o seccionales en el exterior,  por lo cual, muchos candidatos  con casi cien  mil votos no pasaron y candidatos de seccionales en el exterior con sólo cientos y tantos votos pasaron al Comité Central. Sabemos que la razón de esta comparación matemática está ahí, pero, en la practica democrática esto es un sintoma que afecta la oportunidad de participación y la equidad.  Viene ahora  la restructuración del Comité Político, conformado por 21 miembros, y  que lo escoge el Comité Central; el primero, tiene la potestad para incorporar treinta (30) miembros más al segundo, que aunque está a discresión de cada uno de ellos escoger un miembro al CC y los restantes el presidente del partido, lo ideal sería que fuesen escogidos  de los que no pasaron y quedron más cerca en la votación, para así  continuar con la práctica democrática.

Una forma de continuar con esa práctica, con miras a que no vuelva a verse matizada por ciertas conductas, talvez coyunturales, y que continúe acreditando a sus progenitores dentro de este partido, sería la elección de los miembros del Comité Político como fueron escogidos los del Comité Central, ejercicio en el que muchos serían ratificados, por su trayectoria y calidad política y personal, como fueron ratificados el Presidente y Secretario General del partido; y que en caso de aumentarlo  a 30, como se dice, quedando la escogencia de los ocho o nueve restantes a discresión del presidente del partido, el Doctor Leonel Fernández,  sean escogidos del  Comité Central ya juramentado, quienes puedan garantizar en un cien por ciento el fortalecimiento de la unidad, la cohesión del partido en base al ejercicio democrático en su justa dimensión, para colocar al PLD en la cúspides del sistema de partido en que debe  sustentarse  la democracia dominicana, aveces tambaleante, por determinadas actitudes autoritarias y métodos fraudulentos, como en el pasado reciente durante la ultima gestión gubernamental del PRD. Uno de esos escogidos  al Comité Político puede ser el Licenciado Carlos Amarante Baret, un reconocido ciudadano,  con una trayectoria profesional y política  que le ha hecho merecedor de importantes funciones públicas, congresionales y municipales,  desde 1982, época en que fue Regidor;  y en 1990 Senador por la provincia de Moca. La recién celebrada convención peledeista lo reeligió como miembro del Comité Central. Es el autor del libro “Política Social, El Camino de la Solidaridad” que en uno de sus párrafos expresa: “El cambio es posible, pero no basta quererlo, hay que luchar por él”. Y al hablar de la democracia para la República Dominicana, expresa que debe ser social, participativa, plural y humana. Por eso, entre los demás, es un buen candidato al Comité Político del PLD, por la verdadera democracia y la unidad.