Alberto de Mónaco, el nuevo soberano

Alberto de Mónaco, el nuevo soberano

El príncipe Alberto de Mónaco se ha convertido en el nuevo soberano del principado tras la desaparición de su padre, ocurrida ayer miércoles, quien durante sus 55 años en el cargo transformó ese minúsculo Principado mediterráneo en una plaza de renombre mundial.

Desde el 31 de marzo, Alberto, de 47 años, tomó las riendas del país como regente a causa de la situación terminal de su progenitor.

Con más de medio siglo ininterrumpido al frente de Mónaco, el segundo Estado más pequeño del mundo después de El Vaticano (200 hectáreas encajonadas entre las estribaciones alpinas y el Mare Nostrum), Rainiero, sin embargo, era consciente de que su final podía llegar en cualquier momento y en 2002 modificó la Constitución para aclarar su sucesión y garantizar la continuidad de los Grimaldi en el trono. La reforma, en particular, garantizaba que Alberto, soltero y sin hijos, pudiera suceder a su padre sin preocuparse por su descendencia.

GRAN RETO

Alberto asumirá el reto de mejorar, o por lo menos de mantener, el legado de su padre y de su dinastía, con siete siglos de historia. Eclipsado por un padre omnipresente y de mano de hierro, que en poco más de medio siglo hizo de Mónaco un país de pleno derecho en el concierto de naciones y un paraíso financiero, Alberto tiene ahora la oportunidad y el reto de mostrar su oculto potencial.

Alberto «tendrá que hacer frente con vosotros al desafío del tercer milenio», decía Rainiero a los monegascos hace seis años, en la celebración del 50 aniversario de su acceso al trono.

«¡Va a sorprender! El príncipe sólo utiliza el 5 por ciento de su potencial. Es muy diferente de lo que se dice de él», asegura el círculo muy restringido de los allegados de Alberto, el segundo de los tres hijos de Rainiero y la actriz estadounidense Grace Kelly.

Cuando tenía sólo 6 años, sus padres le explicaron en qué consistía ser príncipe heredero, a los 16 asistió por primera vez a una reunión del Consejo Nacional (Parlamento) y en la última década su padre, conocido como el «Viejo león de la Riviera», hizo de él uno de sus más próximos colaboradores.

Además de asumir el papel de administrador de la que se supone colosal y opaca fortuna de los Grimaldi, Alberto concentrará en sus manos todos los poderes, que son muchos y casi ilimitados, consecuentes a su cargo. Entre ellos, la autoridad plena sobre los integrantes de su familia (sus hermanas Carolina y Estefanía y sus sobrinos), ninguno puede casarse, por ejemplo, sin su consentimiento, y cuyas finanzas gestiona.

REYES Y ESTADISTAS DAN CONDOLENCIAS

– El rey Juan Carlos de España calificó este miércoles de «gran pérdida» la muerte del príncipe Rainiero de Mónaco, a quien se refirió como «un buen amigo», en unas breves declaraciones formuladas durante una visita al Parlamento Europeo en Bruselas.

«Ha sido una gran pérdida. Era un buen amigo», dijo el Rey al llegar el miércoles por la mañana al Europarlamento, donde fue recibido por el presidente de ese cuerpo, Josep Borell.

– La reina Isabel II de Inglaterra envió este miércoles sus condolencias al príncipe Alberto de Mónaco después de la muerte de su padre, el príncipe Rainiero, que ahora la convierte en la soberana que ha permanecido más tiempo en un trono en Europa.

– El secretario general de la ONU, Kofi Annan, en un comunicado expresó su «tristeza» tras conocer la noticia de la muerte de Rainiero, y envió sus condolencias a sus tres hijos, el príncipe Alberto y las princesas Carolina y Estefanía. Y deseó «coraje y fortaleza» a su heredero, Alberto de Mónaco.

– El presidente francés, Jacques Chirac, manifestó su «emoción y su gran tristeza» por el deceso del príncipe Rainiero de Mónaco, en un mensaje dirigido a su hijo.

«Su Alteza Serenísima el príncipe Rainiero III era una personalidad unánimemente respetada y muy querida en el Principado, y simboliza con fuerza esta comunidad de destino entre nuestros dos países. Su coraje y su tenacidad frente a la enfermedad nos quedarán como un ejemplo».

Fuente: Agencias