Alarma justificada

Alarma justificada

La frecuencia de los asaltos a mano armada en nuestro país es una arista de la inseguridad ciudadana que provoca justificada alarma. Es asombroso cómo los delincuentes actúan una y otra vez, repetidamente, en escenarios que escogen para despojar de sus propiedades a las víctimas. El caso del Vacacional La Cumbre, en Bonao, es patético porque allí los malhechores han actuado repetidamente en los últimos días, a pesar de que hay una dotación policial cerca de ese lugar.

No hay lugar seguro para los ciudadanos. Ayer en la mañana, en Baní, fue muerto de varios disparos el comerciante Leonardo Omar Dumé, de 38 años, propietario de un colmado. Los asaltantes solo se llevaron su pistola, a pesar de que el comerciante tenía en su poder 20 mil pesos. Los casos sangrientos, como el señalado, son abundantes y frecuentes.

Frente a esta situación, es necesario profundizar los esfuerzos por mejorar la prevención, para detectar conspiraciones que tengan por objetivo despojar a ciudadanos de sus pertenencias o, en el peor de los casos, asesinarlos por encargo. El sistema de llamadas de emergencia 9-1-1 ayudará mucho a frustrar delitos o a perseguir a sus autores, pero se necesita mucho más que eso para que la prevención sea efectiva. El país no puede continuar sometido a ese estado de terror.

 FALSO DE TODA FALSEDAD

No es cierto que en este país se protege el medio ambiente. Si fuera cierto, no fuera tan próspera la industria que destruye nuestros bosques para producir el carbón que se trafica abiertamente hacia Haití, como publicó en esta semana Diario Libre, en un amplio reportaje con abundante material gráfico. Los camiones cargados de carbón pasan la frontera delante de las narices de las autoridades. Y antes que eso los árboles son talados y convertidos en carbón sin que las autoridades de Medio Ambiente lo impidan.

Es falso que estemos cuidando la flora, la fauna y los ríos de este país. La extracción de materiales de los ríos se lleva a cabo sin controles, causando un daño terrible a nuestros recursos hidrográficos. Tampoco se ha puesto freno a la agricultura de ladera y a otras prácticas dañinas. Definitivamente, no hay nada que permita asegurar que estamos protegiendo el medio ambiente.