Al menos diez comunidades de Azua permanecen aisladas

Al menos diez comunidades de Azua permanecen aisladas

POR CARMEN MATOS
OREGANO GRANDE, Azua.-
Las humildes casitas de techos de paja parecen un oasis entre las aguas del arroyo Blanco y del río Yaque del Sur, pero la realidad que viven los casi 1,200 habitantes de esta comunidad está lejos de ser un paraíso.

Orégano Grande es uno de los tantos pueblos de  la provincia que quedaron aislados tras el paso de la tormenta Noel. Los vecinos contaron que la ayuda tardó  unos 16 días en llegar, durante los que  comían de las pocas siembras dejadas por las aguas.

Por vía aérea, única de acceso, las autoridades entregan alimentos y medicamentos  que  hacen una vez por semana, debido a que sólo tienen  disponibilidad de un helicóptero.

Los operativos, también son aprovechados para asistir en situaciones de emergencias médicas, jornadas de vacunación y operativos médicos preventivos.

Mientras tanto, los poblados utilizan vías alternas para su subsistencia, pues la mayor parte de los sembradíos cercanos fueron anegados por las aguas.

De esta forma, un equipo de ocho hombres de la comunidad arriesgan sus vidas varias veces al día para, con ayuda del tubo de  un neumático,  atravesar el río Yaque del Sur y buscar provisiones en arroyo salado, un pueblo cercano.

Habla la gobernadora

La gobernadora provincial, Nurca Nieves, dijo que en Azua se viven situaciones de calamidad, por el impacto de la tormenta para la  ganadería y agricultura.  

Apuntó que se registró la muerte de ocho personas y otros 12 desaparecidos, 412 albergados y unos 15 mil damnificados.

Apuntó que las comunidades El Derrumbao, Las Lagunas, Las Siembras, Lagunitas, Las Cañitas, Los Rodríguez, Los Fríos, El Tetero, entre otras muchas, siguen aisladas, por lo que semanalmente se despachan miles de raciones.

Entregan ayudas

Al momento en que la nave descendió, lo que parecía ser un área desierta se convirtió en un “hormiguero” de hombres, mujeres y niños, impacientes se acercaron en busca de alimentos.

Eso sucede cada vez que el helicóptero llega a una de esas comunidades, arropadas por las necesidades. La última vez que  visitó, fue el pasado viernes cuando  la entrega no dio abasto para todos.

A los habitantes les preocupa que con los días,  las ayudas disminuyan “y las autoridades se olviden  del poblado”.

Así  lo manifestó Altagracia Jiménez (Tati), de 31 años de edad, quien dijo temer que se cumpla aquella frase de  “cuando pasa la tormenta, viene la calma”, esto, explicó porque cada vez que un fenómeno afecta la localidad, les prometen que serán reubicados, pero no  cumplen.

La  madre de cuatro hijos, es el contacto entre los lugareños y los oficiales,  por lo que organiza los operativos.

 Aunque confesó que sus vecinos son incrédulos al recibir  avisos de que habrá entregas, Jiménez destacó que en las dos visitas que se han hecho, todavía no les han fallado.

Un rescate familiar

Durante la visita a Orégano Grande, la misión del Ejército Nacional comandada por el Teniente Franklin Beltré  y los   capitanes piloto Carlos de la Cruz,  y co-piloto Juan Bueno,  hizo una  parada para un rescate de emergencia en  El Guayabal, que también está incomunicada.

Se trató de  Francisca Corcino, de 15 años de edad y su hija Verónica quien nació prematura y tuvo que ser trasladada al hospital Taiwán, en Azua, porque en el centro hospitalario local no tienen incubadoras.

 La  madre, estudiante del sexto curso de primaria  y su esposo, Fernando Piña, de 32 años,  narraron que la pequeña pesó cuatro libras y media.

En guayabal

Las lluvias que trajo la tormenta Noel, provocaron la crecida del río La Cueva que inundó gran parte de las casitas,  dejando desprovistos de agua y energía eléctrica a todos los habitantes de este municipio.

La doctora Saba de León, del Hospital Municipal de Guayabal, informó que   han proliferado las fiebres, gripes, diarreas, así como  salmonelosis, por el consumo de aguas contaminadas.