AGENDA LATINOAMERICANA
Se acaba el tiempo, Ulises

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Cualquiera que esté tratando de entender las crecientes tensiones políticas en México debe visitar Oaxaca, donde una huelga de maestros, que lleva tres meses, se está saliendo del control. Los maestros, que empezaron su protesta por los salarios, ahora piden la cabeza de Ulises Ruiz, el gobernador del estado y miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Las duras tácticas del señor Ruiz para tratar de desalojar a los manifestantes de sus campamentos en el centro de la ciudad, solo han empeorado las cosas. Su batalla se ha visto reforzada ahora por la mayoría de las organizaciones sociales e indígenas del estado. Durante el fin de semana, hasta la Iglesia le pidió que se marchara. “Deje que se escuche la voz unánime del pueblo”, dijo en una declaración.

La renuencia del señor Ruiz a cumplir es comprensible. Al nivel personal, le quedan más de cuatro años en el cargo. Al nivel político, la renuncia antes de diciembre significaría nuevas elecciones y el PRI, que tuvo un resultado excepcionalmente malo en las elecciones presidenciales del mes pasado, ciertamente perdería la silla en Oaxaca. En realidad, el mayor beneficiario sería Andrés Manuel López Obrador, cuyo Partido de la Revolución Democrática (PRD), ganó terreno considerable en las elecciones presidenciales y legislativas de julio, aunque el señor López Obrador sigue disputando su derrota por estrecho margen frente a Felipe Calderón, del centro derechista Partido de Acción Nacional (PAN). Tanto el PAN como el PRI están desesperados por impedir nuevas victorias del PRD.

Pero los paralelos entre la situación en Oaxaca y el resto del país, muestran que el peligro real es de que la intranquilidad se extienda a estados vecinos. El señor Ruiz llegó al poder rodeado de acusaciones de juego sucio electoral, y muchos de los 2,4 millones de habitantes del estado sienten que han sido excluídos de los avances económicos de la última década. Dadas las continuas tensiones después de las elecciones presidenciales del dos de julio, esto es lo último que pudiera necesitar México. Por el bien de Oaxaca y el país, el señor Ruiz debería ceder.

Futurología en Brasil

Después de una semana de saturación en la TV y la radio por la campaña previa a las elecciones de octubre, el presidente Luis Ignacio Lula da Silva, del PT de izquierda, parece tener un liderazgo inalcanzable en las encuestas. Su retador principal, Geraldo Alckmin, del centrista PSDB, no ha logrado hacer daño en las opciones del presidente de lograr una mayoría decisiva en la primera ronda del primero de octubre y hay una frustración creciente en las filas del PSDB.

No sorprende que el señor Lula da Silva esté planeando activamente su segundo mandato (para lo cual presentará su programa de gobierno hoy martes). Lo más sorprendente son los rumores sobre sus esfuerzos por establecer alianzas. José Serra, su rival del PSDB en la carrera presidencial de 2002, se dice que ha sido abordado con la perspectiva de formar un gobierno de unidad nacional. Y tomemos este botón de muestra: Aécio Neves, el enormemente popular gobernador de Minas Gerais, del PSDB, está señalado como la carta más fuerte del PSDB para las elecciones de 2010. Es uno de los muchos líderes del PSDB que no ha dado su respaldo total al señor Alckmin. Ahora el rumor es que se está preparando para el receptor de todo, el PMDB, unificarlo -algo que ningún político ha sido capaz de hacer- y ponerlo a su favor en 2010, como sucesor electo del señor Lula da Silva. Es una idea absurda, pero tiene sentido. ¿Abriendo las puertas al etanol?

No es posible confundir las intenciones del presidente Hugo Chávez, de reducir su dependencia del mercado de Estados Unidos. Los nuevos acuerdos firmados con China la semana pasada, respaldan grandes incrementos en las exportaciones de petróleo venezolano hacia China, además de las inversiones chinas en el sector petrolero venezolano. El cambio va a tomar tiempo. Todavía China tienen que construir las refinerías capaces de reducir la cantidad de sus importaciones de Venezuela, buscar fuentes alternativas de suministros y presionar con más fuerza para reducir el consumo interno.

Es interesante destacar que hay cierto apoyo de alto nivel para profundizar en los vínculos energéticos con Brasil. De acuerdo con una noticia, el gobernador de La Florida, Jeb Bush, quiere elevar la tarifa de US$0.54 por galón al etanol brasileño, un producto que se puede utilizar en la mezcla “flex” de combustibles. Esto no es nuevo, pero en una entrevista también publicada en el St Petersburg Times, el hermano del presidente George W. Bush ofrece la explicación más detallada hasta ahora de su “iniciativa etanol”. Aparentemente, parece que al presidente Bush le agrada la idea. Mientras tanto, el gobernador Bush dice que el etanol de Brasil, a partir de la caña de azúcar, es un producto mejor que el etanol norteamericano que se obtiene del maíz. ¿Pudiera ser este el punto en el cual EEUU da prioridad al interés por encima de intereses egoístas disimulados?

Días tensos en Escondida

Mientras la huelga de Escondida entra en su cuarta semana, la industria minera y el gobierno de Chile están observando cada vez con mayor agitación. Las negociaciones son complejas. Mientras que los trabajadores pueden estar justificados en reclamar una tajada mayor de las ganancias, cuando los precios del cobre siguen por las nubes, sus exigencias de pagos -que no están vinculadas a las altas y bajas del mercado del cobre- son, o bien audaces, o descabelladas, dependiendo de su punto de vista.

BHP Billiton y sus socios de Escondida están conscientes de que el resultado del conflicto establecerá un precedente para otros acuerdos en Chile, y quizás en otros países mineros de la región, como Perú. La amplia mayoría de los analistas considera que los precios récord del cobre hoy en día podrían caer sustancialmente en la próxima década y ninguna compañía quiere amarrarse a una pesada estructura de pagos. El gobierno, que controla CODELCO, está particularmente enredado. Si a los trabajadores les va bien en Escondida, se verá presionado cuando se abran las re-negocaciones del contrato de su mina andina, en octubre, y en la división Norte, en diciembre.

Hasta ahora, las negociaciones se han trabajado en la etapa de las pujas. Los trabajadores han hablado de incrementar la presión, mientras que la compañía ha amenazado con utilizar trabajadores de remplazo para quebrar la huelga, una amenaza vacía en momentos en que hay una marcada escasez de mano de obra calificada en el Norte de Chile. Las conversaciones pudieran volverse más serias esta semana. Pero hasta que no se firme un acuerdo real, estos días serán de nerviosismo para la industria minera de Chile (y apuntan a nuevos tiempos de prueba para la administración de seis meses de Michelle Bachelet). 

El hombre que estropeó la nacionalización

Cuando los funcionarios de la oficina del fiscal general en Santa Cruz, el corazón del sector de la energía de Bolivia, asaltaron las oficinas de una subsidiaria de Repsol el viernes pasado, convenientemente desvió la atención de los problemas propios del gobierno con su política de nacionalización.

Este mes, la administración de Evo Morales se vio obligada a pedir una “suspensión temporal” a su plan de tomar una participación mayor en el sector de gas del país, el segundo mayor de América Latina, debido a la falta de fondos y experiencia. Al mismo tiempo, YPFB, la compañía estatal de energía, se vio envuelta en una disputa sobre si había actuado ilegalmente con la firma de un acuerdo con Brasil para intercambiar petróleo crudo por diesel refinado. Entonces, la semana pasada, el Senado aprobó una moción de censura contra el señor Andrés Soliz, el ministro de Hidrocarburos, por estropear la nacionalización y por supuestos actos de corrupción en YPFB.

La respuesta del señor Soliz indica un uso poco saludable de los instrumentos del Estado para perseguir a sus enemigos. La ocupación de las oficinas de Andina, en Santa Cruz, fue un contragolpe grave. El abogado de Andina fue detenido y sus documentos confiscados, los relacionados con un contrato de cobertura de precios en 2002 con Brasil que, según el gobierno, era ilegal. La compañía insiste en que esos contratos forman parte de las normas prácticas de la industria y alega que notificó a las autoridades en su momento.

Pero quizás un acontecimiento más preocupante sea la respuesta del señor Soliz al voto de censura: instó a los bolivianos a lanzarse a las calles para defender la nacionalización, con lo cual es de suponer que se refería a su propia reputación. El señor Morales, quien ha estado junto al señor Soliz, es presumible que sienta que sacar del cargo a su ministro de Hidrocarburos sería ceder ante sus rivales. Pero debería valorar seriamente si el señor Soliz está impulsando los objetivos de su gobierno, o haciéndoles daño.

Argentina lucha por mantener el paso

No es ningún secreto que hay una crisis energética al doblar de la esquina para Argentina, si no hace más por incrementar el suministro. Por eso es una buena noticia que el gobierno planee invertir US$3,5 millardos en revitalizar su sector de energía nuclear, incluyendo el completamiento de la planta Atucha II, en la provincia de Buenos Aires, que ha estado languideciendo, sin terminar, durante 25 años.

Pero eso no es suficiente para resolver los grandes problemas energéticos de Argentina, que son compartidos por Chile, que importa su gas natural de Argentina y es el primero en sufrir reducciones cuando la demanda supera al suministro, como ya ocurrió este invierno. La energía nuclear representa actualmente solo 7% de la electricidad generada en Argentina, con la mayor parte del resto producida por termoeléctricas e hidroeléctricas. Los planes de impulsar estos sectores -como de expandir la capacidad de la presa Yacyreta compartida con Paraguay-, también tienen que ponerse en marcha.

Además, la inversión seriamente descuidada en la exploración y desarrollo de petróleo y gas son esenciales para la viabilidad del sector a largo plazo. Igualmente, la ley de hidrocarburos y las negociaciones estancadas de los contratos de concesión a las compañías de energía después de la crisis económica de 2001-2002. La construcción de un gasoducto con Bolivia es otro proyecto importante que tiene que tomarse en cuenta.

Hay mucho que hacer, pero no mucho tiempo para lograrlo: la capacidad de generación de energía ya está muy tensa, pero la economía argentina sigue creciendo a tremenda velocidad.

VERSION: IVAN PEREZ CARRION