Adopta medidas de torturas para reos

Adopta medidas de torturas para reos

NUEVA YORK — ¿Cómo Estados Unidos, tras los ataques del 11 de septiembre, llegó a adoptar técnicas de interrogatorio copiadas de la Unión Soviética y otros adversarios de la Guerra Fría?

   Investigadores del Comité de Servicios Armados del Senado están examinando cómo los métodos, largo tiempo usados para adiestrar a los estadounidenses para lo que podrían enfrentar como prisioneros de guerra, se volvió la base para los interrogatorios estadounidenses.

   En 2002, a la CIA y el Pentágono les llegó a preocupar que el interrogatorio estándar fuera inadecuado para supuestos terroristas y recurrieron a un programa de entrenamiento militar llamado Sobrevivencia, Evasión, Reconocimiento y Escape, o SERE. Durante décadas, los entrenadores de SERE habían expuesto a pilotos y otros en alto riesgo de ser capturados a las tácticas estilo soviético, incluidas sueño interrumpido, exposición a calor y frío extremo, y horas en posiciones tensas incómodas. En ocasiones la odisea incluía una táctica en que el rostro de un prisionero es cubierto con una prenda y se le vierte agua desde arriba para crear una sensación de sofocación.

   Algunas de esas técnicas han sido usadas en prisioneros en la Bahía de Guantánamo y en Afganistán e Irak, y en las cárceles secretas en el exterior de la CIA para agentes de alto nivel de Al Qaeda.

   Muchos veteranos de SERE se sintieron consternados por la «aplicación inversa» de sus métodos, dijo Charles A. Morgan III, siquiatra de Yale que ha trabajado de cerca con entrenadores de SERE durante una década.

   «¿Cómo algo usado como ejemplo de lo que un gobierno poco ético haría se ha convertido en algo que hacemos?», preguntó.

   Su pregunta sólo es subrayada por un artículo de 1956, «Interrogatorio Comunista» en Los Anales de la Neurología y Sicología, recientemente desenterrado por el Consejo de Ciencia de Inteligencia, que asesora a las agencias de espionaje. Escrito por médicos que trabajaban como consultores del Departamento de Defensa, Lawrence E. Hinkle Jr. y Harold G. Wolff, el artículo muestra que los métodos adoptados después de 2001 fueron alguna vez considerados tortura que produciría información falsa.

SCOTT SHANE.  El artículo describe los métodos básicos de la NKVD soviética (posteriormente KGB): aislamiento en una celda pequeña, luz constante, privación del sueño; frío o calor; raciones de comida reducidas. Los soviétocos negaban que ese tratamiento fuera tortura, como lo Hanoi hecho los funcionarios estadounidenses en los años recientes:.

   Los efectos del aislamiento, ansiedad, fatiga, falta de sueño, temperaturas incómodas, y hambre crónica producen perturbaciones de humor, actitudes y comportamiento en casi todos los prisioneros. El organismo viviente no puede soportar totalmente esos ataques. Los comunistas no ven estos ataques como «tortura». Pero todos ellos producen gran incomodidad, y llevan a perturbaciones graves de muchos procesos corporales; no hay razón para diferenciarlos de cualquier otra forma de tortura.

  Los interrogadores buscaban formas de incrementar la presión, incluyendo «posiciones de tensión»:

   Otra ((técnica)) ampliamente usada es la de requerir al prisionero estar de pie durante la sesión de interrogatorio o mantener alguna otra posición física que se vuelva dolorosa. Esto, como otros aspectos del procedimiento de la KGB, es una forma de tortura física, pese al hecho de que los prisioneros y los agentes de la KGB por igual no lo perciban comúnmente así. Cualquier posición física que se mantiene por un periodo largo finalmente produce un dolor insoportable.

 La brutalidad abierta era desalentada, como lo era en las instalaciones estadounidenses:

   La KGB difícilmente usa esposas o cadenas, y rara vez recurre a golpizas físicas.

La golpiza física real es, por supuesto, repugnante para los principios comunistas abiertos y es contraria a las regulaciones de la KGB.

    Juicios cerrados y tribunales militares eran la norma, como en Guantánamo:

   Los prisioneros son enjuiciados ante «tribunales militares», que no son cortes públicas. Los presentes son sólo el interrogador, el fiscal estatal, el prisionero, los jueces, algunos estenógrafos, y quizá algunos oficiales del tribunal.

   El gobierno de George W. Bush concluyó que las Convenciones de Ginebra no aplicaban a los detenidos de Al Qaeda. De manera similar, los soviéticos argumentaban que las reglas internacionales no aplicaban a los detenidos extranjeros:

   En el típico estilo legalista comunista, la NKVD racionalizaba su uso de la tortura y la presión en el interrogatorio de prisioneros de guerra. Cuando deseaba usar esos métodos contra un prisionero u obtener de él una declaración de propaganda o «confesión», simplemente declaraba al prisionero «sospechoso de crímenes de guerra» y el informaba que, por lo tanto, no estaba sujeto a las reglas internacionales que rigen el trato a los prisioneros de guerra.

 El interrogatorio estilo comunista rutinariamente produjo confesiones falsas:

   Los efectos acumulativos de toda la experiencia que podrían ser casi intolerables ((El prisionero)) se vuelve mentalmente embotado y pierde su capacidad de discriminación. Se vuelve maleable y sugestionable, y en algunos casos podría confabularse.

Al sugerir que el prisionero acepta verdades a medias y distorsiones plausibles de la verdad, ((el interrogador)) hace posible que el prisionero racionalice y por tanto acepte el punto de vista del interrogador como la única forma de salir de una situación intolerable.