Adiós al dolor de cuello

Adiós al dolor de cuello

El cuello humano puede compararse a la mayoría de los mecanismos que nos rodean: funciona magníficamente si lo utilizamos de manera adecuada, pero comienza a causarnos todo tipo de problemas si lo empleamos mal o abusamos de él. Es una de las zonas más importantes pero olvidadas del cuerpo, hasta que un dolor punzante nos recuerda que existe.

Fuerte, robusto y construido para durar toda la vida, el cuello no debe darnos normalmente motivos de queja. Pero si sufre tortícolis crónica, espasmos y rigidez, la causa puede estar en los movimientos y actividades ínfimas e imperceptibles, a los que lo sometemos cada día y para los cuales no está preparado.

Los especialistas en la columna vertebral, ergonomía y rehabilitación ocupacional, así como fisioterapeutas y expertos en medicina deportiva, conocen el cuello humano mejor que nadie y brindan sus mejores consejos para cuidarlo:

[b]Hacia una lectura más cómoda[/b]

Al leer, la mayoría de la gente asume una postura incorrecta: estira el cuello un poco hacia adelante, mirando el libro hacia abajo. Cuando los músculos del cuello se cansan de sostener la cabeza de esta manera, que requiere demasiada energía y no puede mantenerse indefinidamente, comienzan a doler.

La posición ideal de lectura consiste en mantener la cabeza erguida, con las orejas situadas sobre los hombros y la vista apuntando al frente. Esta postura proporciona comodidad, debido a que la cabeza se sitúa en una posición neutral y equilibrada. En lugar de forzar al cuello a soportar todo su peso, la cabeza descansa sobre los huesos de la culminación de la espina dorsal.

Para mantener esta posición hay que situar el material de lectura al nivel de los ojos, pero ello cansa los brazos. La solución consiste en no sostener el libro con las manos sino colocarlo en un atril o sujetarlo mediante un dispositivo de lectura.

[b]Para ver la tele, sin padecer[/b]

Cuando se mira la televisión con el cuerpo estirado sobre el sofá o la cama, sufre el cuello. Si para mirar su programa favorito, tiene las 4/5 partes del cuerpo extendido de forma plana, mientras que el resto que representan el cuello y la cabeza lo mantiene torcido en un ángulo de 90 grados, está cargando mucho estrés sobre el cuello.

Según los expertos, para mirar la televisión reclinado hay que doblar las caderas en vez del cuello, para lo cual hay que encontrar el modo de apoyarse de espaldas, manteniendo la parte superior de la espalda, el cuello y la cabeza en un plano recto. Una forma de conseguirlo consiste en colocar un almohadón con forma de cuña, de unos 60 centímetros de alto.

El almohadón puede apoyarse contra el respaldo del sillón, o puede situarse sobre el suelo contra el sofá, con lo cual pueden extender las piernas mientras se permanece apoyado de espaldas y manteniendo la parte superior del cuerpo en una misma línea.

[b]Charlas telefónicas sin molestias[/b]

Mucha gente utiliza el cuello y los hombros como una “tercera mano” para coger el teléfono y continuar charlando mientras toman apuntes, comen un bocadillo o escriben algo con el teclado del ordenador.

Esta costumbre hace que se ladee su cabeza en una posición muy incómoda, la cual causa que los músculos del cuello y los hombros se mantengan más tirantes y acortados que lo normal.

Los expertos recomiendan a quienes pasan mucho tiempo al teléfono que opten por un aparato de manos libres: dispositivo inalámbrico que se sujeta a la cabeza con unas abrazaderas similares a las de los “walkman” y que posibilita desplazarse con la cabeza erguida y las manos desocupadas para efectuar cualquier otra actividad.

[b]Gafas y ordenador: pareja conflictiva[/b]

Las lentes bifocales no han sido diseñadas para mirar a través de ellas el monitor de los ordenadores. Este problema obliga constantemente a la persona a echar su cabeza hacia atrás para leer la pantalla mirando por encima o a través de la parte superior de sus gafas.

Esta postura hace que se acorten los músculos que conectan el cráneo y el cuello a la media espalda, lo cual a su vez hace que se vuelvan menos eficientes y que apenas puedan mantener en alto nuestra pesada cabeza durante mucho tiempo.

Para solucionar este inconveniente hay que adecuar el ordenador a nuestra vista. Para conseguirlo hay que mirar a la pantalla informática sin inclinarse hacia ella y después variar su posición y brillo hasta que pueda ser vista sin problemas a través de las ventanas bifocales de las gafas.

Otra alternativa consiste en pedir a un optometrista que nos varíe la posición, graduación o tipo de las lentes, o bien nos prescriba otras bifocales nuevas, para adecuarlas al trabajo con pantalla.

[b]Alivios urgentes para el dolor[/b]

Si ya le duele el cuello, existe una serie de recomendaciones que ayudan a aliviarle la molestia.

Tanto el frío como el calor mitigan el dolor muscular; la diferencia estriba en cuándo aplicarlos. Dentro de las primeras 48 horas posteriores a una torcedura o un espasmo muscular, se aconseja aplicar frío al músculo para reducir el flujo sanguíneo y los riesgos de hinchazón. Después, conviene aplicarle calor para aumentar la llegada de sangre a la zona y estimular la salida de los desperdicios orgánicos de la parte afectada.

Existen dispositivos diseñados para este fin, como bolsas rellenas de gel o que se rellenan de agua, y se aplican alrededor del cuello como un collar o un chal, las cuales pueden tanto enfriarse como calentarse, para aplicar frío o calor según el estado del dolor.

No espere a que su dolor de cuello sea insoportable para tomar un analgésico. Tanto la aspirina, como el ibuprofeno u otro producto de venta libre, que le haya aliviado los dolores menores en el pasado, pueden aliviar sus molestias del cuello.

Los masajes ayudan a muchas personas a relajar los nudos de tensión y eliminar el dolor, ya que estimulan a los músculos a eliminar los desperdicios de los tejidos, haciendo que se alivien más rápido. No sólo ayudan a eliminar el dolor agudo, sino que pueden contribuir a evitar la recurrencia del dolor crónico.