Actitud incorregible

Actitud incorregible

El Gobierno, que deja la impresión de haberse enterado de la situación a través de la prensa, ha decidido recortar la abultada nómina de nuestro servicio exterior, en el que sobran cónsules, vicecónsules, consejeros y otros funcionarios. El ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Morales Troncoso, aplaude la decisión y asegura que era un tema pendiente. Y claro que lo era, porque el exceso de personal en el exterior ha sido una carga de muy larga data para el erario, como parte del perenne clientelismo político.

Pero hay un problema de estilo que parece incorregible. Así como se mantuvo esta sobrecarga de personal hasta que la prensa aireó el asunto, se apela a la vieja costumbre de adoptar soluciones sin que el país haya sido formalmente enterado. Esto tiene como principal desventaja el hecho de que las soluciones adoptadas no han sido sometidas al escrutinio público y, por tanto, dan lugar a suspicacias.

El ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, afirma que el Gobierno está decidido a hacer las cosas bien. Una buena forma de hacerlo es empoderar más a la gente de los asuntos que maneja el Gobierno y que influyen, de alguna manera, en la vida del país. Una práctica del pasado que debe ser descontinuada es la de callar lo mal hecho y buscar correctivos solo cuando la prensa ha destapado el escándalo.

SÍNDROME DE LA FALTA DE MÉTODO

Los niños y adolescentes que son víctimas sicológicas de los feminicidios, están a merced de que el impacto del suceso marque permanentemente sus vidas por una falta de método y coordinación entre las entidades oficiales que deben auxiliarlos y dar seguimiento a cada caso. Esto se desprende del testimonio de Gloriana Montás, directora del Centro y de la Unidad de Atención a las Víctimas de estas desgarradoras tragedias.

El hecho de que en ocho años de existencia ese organismo solo haya atendido tres casos de niños en esa condición especialmente difícil, habla muy claro de que no hay protocolos ni métodos, y mucho menos coordinación entre las autoridades que deben ocuparse de asistir a estos huérfanos. El resultado de todo esto es que esos niños podrían crecer con traumas que normarán su conducta como adultos y como parte de una sociedad que les da la espalda.