Abenomics pierde el apoyo de la ciudadanía

Abenomics pierde el apoyo de la ciudadanía

Yoshiaki Nohara y Andy Sharp

La “Abenomics” no hizo mucho para resucitar la economía japonesa, que anda a los tropezones. Ese es el veredicto de casi veinticinco economistas sondeados en una nueva encuesta de Bloomberg News.

La política doméstica que es la marca registrada del primer ministro Shinzo Abe recibió una puntuación promedio de 4,6 puntos sobre diez por su efectividad económica general en una encuesta a veintitrés economistas realizada por Bloomberg entre el 26 de febrero y el 4 de marzo. La encuesta consultó a los economistas acerca de la eficacia del programa de tres puntas de Abe —una política monetaria enérgica, estímulo fiscal y una reforma regulatoria— para el crecimiento, la deflación y las reformas estructurales de Japón en una escala de 1 (la peor) a diez (la mejor).

La expansión monetaria y las adquisiciones de activos emprendidas por el Banco de Japón ayudaron a llevar al yen a los valores más bajos en varios años frente al dólar y desencadenaron un aumento del mercado accionario desde el comienzo de la administración de Abe, a fines de 2012, hasta buena parte del año pasado. Sin embargo, la economía ha tenido un rendimiento desparejo, pues cayó en una recesión a mediados de 2014 y luego osciló entre trimestres de crecimiento y contracción el año pasado.

Ahora, se presta cada vez más atención a si el gobierno de Abe impulsará las reformas estructurales que según creen muchos economistas son necesarias para producir un crecimiento sustentable. Con menos de la mitad de su mandato por delante, ya que se espera que termine en 2018, a Abe se le acaba el tiempo para impulsar planes más audaces, como emprender reformas del mercado laboral e insertar a más mujeres en funciones de gestión.

‘Presión descendente’. Los inversores extranjeros le están dando la espalda a Abe, quien proclamó “Volvió Japón” y “¡Compren mi Abenomics!” en la Bolsa de Nueva York en septiembre de 2013. Uno de ellos es Alan Gayle, estratega superior de Ridgeworth Investments, con sede en Atlanta, que administra cerca de US$42.500 millones.

“El caso japonés no se está desarrollando como esperaba mucha gente, entonces eso ejercerá presión descendente sobre los mercados del país en el futuro”, según Gayle, quien viene reduciendo la exposición internacional, incluyendo a Japón. “Los japoneses han probado muchas cosas y no parecen adquirir tracción. La mayoría de los comentarios que oigo gravitan en torno a la noción de que Japón realmente necesita analizar reformas estructurales como forma de liberar potencial”.

El índice Topix cayó 12 por ciento este año en tanto los inversores extranjeros, que responden por cerca del 70 por ciento de las operaciones bursátiles de Japón, son vendedores netos desde hace ocho semanas. Es un fuerte contraste con 2013, cuando inversores extranjeros inyectaron el récord de 15 billones de yenes (US$132.000 millones) en el mercado. Una encuesta realizada por el diario Nikkei y TV Tokyo entre el 26 y el 28 de febrero mostró que la mitad de los consultados dijo que no aprobaba Abenomics, frente a un 31 por ciento que dijo que sí. Fue la primera vez que la tasa de los que no apoyan Abenomics alcanzó 50 por ciento, dijo el diario.