A Yoav Bar-On

A Yoav Bar-On

UBI RIVAS
El embajador del Estado de Israel en nuestro país, Yoav Bar-On respondió de manera penosa e inexacta todo lo vertido por este servidor en su columna del día seis del presente mes, en carta al director de HOY publicada el día 12.

En embajador Bar-On, a quien conocí luego de presentar credenciales al presidente Hipólito Mejía el mismo día en que ofreció una recepción a medio día en su residencia, parece que no se ha molestado en examinar el expediente sobre mi persona que reposa en los archivos de la embajada, y que datan desde 1971, en que me distinguió con su amistad el embajador Johanan Bein y su esposa Meira, hasta el anterior embajador Elihau López, con quien trabé migas.

Es decir, que he sido un amigo y defensor de la perdurabilidad y el derecho a existir del Estado hebreo, siempre se me ha considerado sionista, postulante de la tesis del doctor Teodoro Herzl, periodista húngaro que en 1987, en el Primer Congreso Sionista de Basilea, Suiza, en junio de ese año, esbozó en su tesis-libro El estado Judío (Des Judenstaat), la concepción de un Estado judío.

El doctor Herzl, periodista, siendo corresponsal en París del diario Newe Freie Presse, de Viena, escribió en 1891 la tesis citada, y aunque cita a Palestina como la inolvidable patria histórica del pueblo hebreo, en su página 58, tres atrás, en la 55, habla en forma muy vaga de que el Estado judío podría afincarse en una parte de Argentina, posiblemente la entonces y aún deshabitada Patagonia. La presencia judía en Palestina entonces era casi nula.

El asunto es que, para ceñirnos a responder directo al embajador Bar-On, pero sin de ninguna manera conseguir sustraerme a las sustancias históricas, el Estado de Israel viene conculcando, menoscabando, acosando, reprimiendo, masacrando al pueblo palestino, que era dueño de toda la Palestina cuando se produjo la partición del Mandato Británcio en 1947, en dos patrias, una árabe y otra judía.

Tanto así, que en ese instante, la población hebrea en Palestina era de 650 mil y la árabe (palestina) de 1.2 millones, razón por la cal, un gravísimo error, los árabes estimaron que toda Palestina les pertenecía, intentando hacer caso omiso a la resolución de la UNO 171 del 29-11-47 que establecía las dos nacionalidades y/o patrias, y que inició la contienda abierta con la guerra de 1948 y luego las de 1956 impulsada por el rais Gamal Abdel Nasser, la de los Seis Días de 1973, ó Yon Kippur.

Fue Hohn James Balfour, Primer Ministro del Reino Unido, en su famosa declaración del 02-11-17, el primero que se refirió a la posibilidad de fundar un Estado judío en Palestina, en una misiva que remitió a lord Walter Rotschild, con la venia de su Majestad, el rey Jorge V. Nunca antes.

El embajador Bar-on no se ha molestado en escudriñar las decenas de artículos que guarda la embajada hebrea en nuestro país escritos por el suscrito, donde proclamo la necesidad urgente, apremiante, por demás, inexorable, de que los dos pueblos lleguen a un acuerdo honroso, perdurable, de convivir en paz, cooperando los unos con los otros, sin la inclinación ominosa de la super potencia unilateral, sino producto de una convicción histórica y un determinismo geográfico inmodificable.

Pero esa realidad no puede ser posible mientras el Tzahal (Ejército) sionista permanezca ocupado indebidamente Cisjordania y la franja de Gaza, que es el territorio de la autoridad Nacional Palestina (ANP), conforme a los acuerdos de oslo de 1993 firmado por el premier Isaac Rabin y el rais Yasser Arafat, y que es la crisálida del Estado Palestino inexorable, conforme al diseño de la hoja de ruta de junio-oo del presidente George Bush jr.

Israel es un intruso en la ANP y bien poco perdería si conforme a como la señala la ONU la UE y la comunidad internacional,se retira de la ANP para cerciorarse si se producen en lo sucesivo lo que el Estado hebreo define como «terrorismo» y que más bien debe expresarse como actos desesperados de quienes no disponen de otra alternativa ante la embestida salvaje de los blindados, palas mecánicas y bulldozers que arrasan sus viviendas, eliminan a los grupos dirigentes que organizan la resistencia palestina, atacados por helicópteros de guerra Apache que vuelan sus residencias y matan niños y ancianos ajenos a la barbarie sionista.

Quienes menos debe hablar de terrorismo son los judíos, porque son ellos los que mayores muestras de esa aberración presentan hoy en la humanidad, recordando como cuando el yisuv (proceso de formación del Estado hebreo durante el Mandato Británico (1917-1947), en fecha 22-07-46, el jefe del movimiento terrorista Irgún y luego primer ministro de Israel, Manachen Begin, hizo volar con C-4 el hotel rey David de Jerusalén, cuartel general de las tropas británicas que comandaba el general Hikman Allenby.

Begin repitió su «hazaña» el 14-04-48 comandando la masacre de Deir Yassin donde perecieron 254 civiles. Comandaba a cinco mil terroristas en el Irgún.

El actual primer ministro Ariel Sharón comandó las tropas que el 28-09-82 asesinaron en los campos de refugiados de Sabrá y Chatila a más de mil civiles.

Gordon Thomas nos refiere en su obra El Mossad, los extremos bárbaros en que incurren sus células para asesinar opositores y propios, como el caso del asesinato del premier Isaac Rabin el 04-11-95 por el extremista judío Yigal Amir. (Lapsus en el artículo de agosto 03 natural en un artículo siempre hecho no muy sosegado, que inserté Allon, por Amir). Yigal Allon fue un jefe del Palmach, brazo armado de la Haganá, ejército de defensa judío durante el Mandato Británico.

Hay, como se aprecia, mucha «tela para cortar», mucho de que hablar en el diferendo israelí-palestino, en que Israel lleva la peor parte porque no acata ninguna de las resoluciones de la ONU, porque, como expresa el ex-premier Benjamín Netanhiau: «Si Israel hubiese acatado las resoluciones de la ONU, no existiera». Con una óptica así, no es posible, en verdad, concertar la paz.