A tres años del fallecimiento de don Mario Álvarez Dugan

A tres años del fallecimiento de don Mario Álvarez Dugan

Hace tres años su “Coctelera” dejó de agitarse para siempre.  Junto a ella se detuvo el curso de la vida de Magino, el “viejito vagabundón” que saludaba cada mañana a los lectores de Hoy, mientras la Farmacia Mella dejó de ser sinónimo de ironía, del mejor sentido del humor y de una defensa férrea de las causas  justas.

Don  Mario Álvarez Dugan,  Cuchito como se le conocía, falleció a los 77 años el 13 de diciembre del 2008, dejando en silencio a su compañera de siempre, esa Olympia blanca que no quiso abandonar cuando las computadoras se convirtieron en las  protagonistas del mundo editorial.

Hoy, como cada año desde su partida, su esposa doña Matilde Soto; sus hijos Jaime, Mario y Emil Álvarez Soto, su nietos, hermanas, sobrinos y demás familiares honrarán su memoria con una misa que tendrá lugar a las 6:00 p.m. en la Parroquia San Juan Bautista de la Salle, ubicada en Bella Vista.

También le recordarán sus compañeros de trabajo y  los camaradas con los que compartía los domingos en aquella peña que convertía su oficina en una clase de historia o un análisis del acontecer político, económico, social… todo matizado por chistes y alguna  burla sobre el devenir del país.

  Ahí, como en  los demás espacios de su vida,  se mostraba tal como era: un hombre plural, sensible, cariñoso, recto, honesto y dueño de un gran sentido común.

  La última.  Leer  su última “Coctelera”, publicada el 30 de noviembre del 2008, haría pensar que en Santo Domingo el tiempo se detiene con tal suerte que los temas nacionales son exactamente los mismos.

 “Los diputados afirman que en el contrato de cesión para operar la Autovía del Coral se estafa al Estado. ¿Por qué no apoderan de ese asunto al Procurador General de la República o un fiscal? Eso sí, si el robo es comprobado alguien tiene que pagar esta vagabundería. Por alguien hay que comenzar…”, decía el primer párrafo, para luego alegrarse de que hayan aumentado el presupuesto de la Secretaría de Educación, algo que se logró tras muchas quejas.

Pero Cuchito recordaba también la columna de Juan Bolívar, titulada “¿Se salvará el Partido Reformista Social Cristiano?”. Y respondía: “Es posible, pues aquí está el médico chino que hace ola…”. Luego hablaba de un discurso que pronunciaría el presidente Leonel Fernández y resaltaba que es “noticia pues todo el mundo sabe que el mandatario no es muy dado a los discursos polémicos y sí, en cambio, a los de contenido teórico, que le encantan. Esperemos…”.

Dos asuntos más le ocuparon: la posibilidad de que cambiaran las cosas desde Estados Unidos hacia América Latina y la prohibición de portar armas que, con la intención de  reducir el número de bajas por muertes con armas de fuego, entró en vigencia ese mismo día. Como diría el mismísimo Coctelero, Farmacia Mella.

Su vida.   Mario Álvarez Dugan nació en Santo Domingo el 9 de abril de 1931. Era hijo de Virgilio Álvarez Pina y Catalina Dugan.

Su vida profesional se inició en la economía, hizo escala en los deportes y aterrizó en la dirección de medios. Su primer trabajo, a los 17 años, fue en el Royal Bank of Canada. Un año después  ingresó al Departamento de Estudios Económicos del Banco Central.

En  1951 entró al periodismo, cuando  formó parte del equipo de cronistas deportivos del periódico La Nación. En agosto de 1958 fue nombrado director general de Deportes y, en esa rama, recibió casi todos los honores. Fue presidente de la Academia Olímpica Dominicana, del Pabellón de la Fama del Deporte y de la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo. En el 1960 dejó los deportes para dirigir  La Nación. Posteriormente dirigió las emisoras Radio Santo Domingo, Radio Caribe y Radio ABC. 

En 1966 se integró a El Caribe como ayudante de su director, Germán Emilio Ornes.  También ocupó los cargos de jefe de redacción y director ejecutivo.

Posteriormente comenzó a trabajar en el vespertino El Nacional, que dirigió desde 1979 hasta 1988. A partir de esa fecha, y hasta el día de su despedida, fue el director del periódico Hoy, un lugar en el que se le extraña y se le recuerda con el mismo cariño de siempre.

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20 años en el Hoy

 No había necesidad de verlo entrar. Su “buenos días juventud” se escuchaba mucho antes que sus pasos. Su voz firme, aunque melodiosa, irrumpía en la redacción cada mañana como el mejor de los presagios: con él toda conversación (deportes, farándula, cultura o noticias) era interesante y traía consigo un manojo de risas. También era sinónimo de consejos y lecciones. Porque siempre, además, fue un maestro.