A propósito del déficit cuasifiscal

A propósito del déficit cuasifiscal

No nos engañemos, el presupuesto del gobierno no puede con el déficits eléctrico y con el del Banco Central, al que le llaman cuasi fiscal o costo de la estabilidad macroeconómica. Para el 2012, lo presupuestado asciende a RD$31,000 millones y RD$23,834  millones, respectivamente, transferencias destinadas a cubrir faltantes entre ingresos y gastos operacionales. Lo destinado al sector eléctrico recibe el nombre de subsidio y lo del BC se bautiza con el eufemismo de capitalización.

La verdad es que no hay nada de capitalización ni lo habrá por muchos años, porque los pagos de intereses y gastos administrativos superan las transferencias. Con inorgánicos que genera inflación el BC financia el faltante y con apagones el sector eléctrico.

Aunque en ambos sectores la brecha es histórica, su ensanchamiento con el tiempo es una responsabilidad de la gerencia de cada sector, de ahí que sea oportuno el reclamo del Conep a las autoridades monetarias de que reduzcan el déficit cuasi fiscal. El faltante en el sector eléctrico se disparó con la fallida capitalización del 1998 y con la quiebra bancaria del 2003 en el caso del BC. En la década de 1950 se origina el faltante en el BC, con motivo de déficits acumulados en la balanza de pagos por US$25.1 millones, registrados como “errores y omisiones”, porque el balance acumulado en las cuentas corrientes y de capital fue positivo.

Las pérdidas de reservas por US$25.1 millones es la prueba histórica documentada de que por ese monto fue la repatriación de capitales de la familia Trujillo de 1950 a 1961, no por US$50 millones como estima la historiografía.

El faltante anual del BC entre gastos e ingresos promedió RD$719 millones de 1947 a 2003, financiado con inorgánicos que no generaron inflación debido al monto que fue relativamente poco importante. Diferente es la historia a partir del 2003, porque además de inorgánicos el faltante se financia asumiendo deudas, razón por la que se acumularon pagos por intereses sobre certificados y depósitos remunerados de corto plazo por RD$238 mil millones, periodo 2005-2011.

Es como consecuencia de ello que el patrimonio contable fue de -16.12% del PIB en 2011, calculado a partir de la posición en moneda extranjera, la deuda neta y la base monetaria. La inflación que se acumuló en el periodo de 45.6%, una media anual de 6.5%, en parte es atribuible a uso de inorgánicos.

Concluyo esta historia diciendo que sin objetivos intermedios, la responsabilidad del BC es mantener la inflación baja y controlada. Deben romper el círculo vicioso déficits-deuda, reduciendo a más de la mitad la transferencia de RD$148 mil millones que programan recibir en el periodo 2013-2016. Porque por muchos años el patrimonio de la entidad bancaria seguirá siendo negativo, lo que no es una limitante para ganar credibilidad.

En el BC de Chile tienen el mejor ejemplo. Inició su capitalización en el 1988, cuando recibió pagarés del gobierno por US$7,200 millones (30% del PIB) y transferencia anual de 0.5% del PIB. En la actualidad es la entidad de mayor credibilidad en América Latina, a pesar de que en el 2010 su patrimonio contable todavía era negativo.