A PLENO PULMÓN
Una tragedia absurda

A PLENO PULMÓN<BR>Una tragedia absurda

Anders Behring Breivik es un noruego de 32 años que ha sido capaz de asesinar 85 personas en un “campamento de juventudes socialdemócratas”.  Según parece, tuvo que disparar durante más de una hora para matar tanta gente; la mayor parte de los muertos eran adolescentes.  El autor de este crimen espantoso se entregó a la policía. Las autoridades policiales declararon a la prensa que no necesitaron “efectuar ningún disparo”.  Los derechos humanos de Behring Breivik fueron respetados.  No ocurrió así con los   muertos del campamento.  Este hombre se hacía fotografiar con un fusil – ametralladora en las manos, apuntando  a través de una mira telescópica.

Este  sujeto planeó durante largo tiempo la colocación de la bomba que causó, el pasado viernes, siete muertes en un edificio gubernamental  del centro de Oslo.  El autor de la “matanza  doble” declaró que fue un acto “necesario”.   El extraño sujeto tiene un abogado llamado Lippestad, “conocido por defender famosos neonazis”.  Si ya tiene abogado, es de esperar que se incoe un proceso judicial; y que el juicio sea “público, oral y contradictorio”, como se dice, “formulisticamente”, en los tribunales dominicanos.  Las víctimas del horrible crimen no  habían cometido ningún delito.  Fueron sacrificadas sin juicio y sin defensor legal.

Algunos grupos radicales, sean fundamentalistas musulmanes o ultraderechistas occidentales, creen tener derecho a disponer de las vidas ajenas a su antojo.  Pero sin “juicio público, oral y contradictorio”.  Los maniáticos religiosos, los racistas fanáticos, proceden de la misma manera: deben morir los infieles; no deben existir gitanos, judíos o negros.  Estos abusos y arbitrariedades injustificables, suelen pasarse por alto cuando se disfrazan de “ideología política” o de “doctrina social”.

Es doloroso comentar noticias tan truculentas.  Opinar sobre ellas desata  controversias, pues las pasiones humanas no descansan nunca.  Behring Breivik pudo matar 92 personas inocentes.  Será tratado “con arreglo a las leyes” de su país. Un acto brutal tendrá sanciones y procedimientos civilizados.  Son noticias conmovedoras para todo el mundo, no solamente para quienes producimos “columnas de opinión”.  En un caso como este es de rigor ofrecer condolencias a todos los noruegos, al pueblo y al gobierno.  (A  los lectores de “A pleno pulmón”  les informo que tomaré  dos semanas de vacaciones).