A PLENO PULMÓN
Peligro: zanja abierta

<STRONG>A PLENO PULMÓN<BR></STRONG>Peligro: zanja abierta

Antes era muy frecuente ver letreros con la advertencia: “peligro zanja abierta”.  Obviamente, el propósito era evitar que los transeúntes cayeran dentro del hoyo y se rompieran una pierna.  Creo que en la convivencia de los dominicanos se han abierto profundas y peligrosas zanjas.  Algunas son más visibles que otras.  Es indiscutible que los crímenes por encargo han degradado nuestra vida colectiva.  La impunidad de los delincuentes es otra pústula social que está “a la vista”.  Lo mismo podemos decir del régimen carcelario dominicano, en realidad una vergüenza “de forma y de fondo”.

 Estos problemas, ostensibles y dolorosos, han sido “denunciados” una y otra vez por la Iglesia, por instituciones cívicas, ciudadanos comunes, periodistas, munícipes, dirigentes comunitarios.  No requieren, por tanto, ser subrayados o enfatizados.  Pero existen zanjas enormes que amenazan nuestro futuro como “nación vividera”.  Una de ellas es el descrédito general de los partidos políticos.  La población manifiesta, por diferentes medios, su decepción de “la clase política” que nos ha gobernado durante las últimas décadas.  Los instrumentos legales para elegir gobernantes, dirimir conflictos electorales, no inspiran confianza en muchos estamentos de la sociedad dominicana.

 Esta es una “zanja substantiva”, más substantiva que la Constitución de la República, pues destruye lentamente la continuidad del propio sistema político democrático.  Es un problema que afecta el tronco del árbol: la JCE, los actores y protagonistas del drama de escoger los gobernantes.  La decisión de pagar las deudas públicas contrayendo nuevas deudas mayores, abrió una “zanja económica peligrosa” que podría conducirnos a dificultosos sacudimientos monetarios.  No deseo entrar en “precisiones técnicas”, propias de economistas, que dieran lugar a prolongadas y abstrusas polémicas.  Me limito a apuntar un tema importante, conexo con el descrédito de los dirigentes políticos.

 La “zanja socio-política” más grave es la incontrolada inmigración de haitianos indocumentados.  Posible canal de una “guerra civil” difusa, frente a la cual las autoridades llegarían a ser impotentes.  Nadie en su sano juicio puede aprobar que los indocumentados haitianos sean atropellados, maltratados, expulsados a patadas.  La “reacción contra los haitianos” no procede ahora de “grupos académicos”, de “blanquitos prejuiciados”; es un conflicto cultural de “los de abajo”.    Crímenes y descrédito político, endeudamiento, inmigración, ya necesitan letreros que digan: “desvío”.