A PLENO PULMÓN
Intrahistoria local

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Con motivo de la celebración del centenario del nacimiento de Juan Bosch estuve tentado de escribir acerca de las obras de este dominicano notable.  Resistí  la tentación para no parecer “cronista aprovechador de oportunidades políticas”.  El Partido de la Liberación está en ejercicio pleno del poder, con dominio total del Congreso y los partidos de oposición.  Era posible escribir acerca de Juan Bosch el cuentista, no de sus actividades puramente políticas, ejecutorias como organizador de partidos, “maestrante de pedagogía social”.  Cualquiera de las facetas de la personalidad de Bosch me hubiese servido para conmemorar la fecha de su natalicio.

 Es autor de algunos de los textos más hermosos de la literatura dominicana. Pocos cuentos escritos  en lengua española alcanzan la calidad de “El indio Manuel Sicuri”, “La Mujer” o “La mancha indeleble”.   Conozco bien la mayor parte de sus cuentos, novelas, ensayos sociográficos e históricos.   Conservo varios de estos libros dedicados por Juan Bosch a mi padre.  Desde niño oí hablar sobre Bosch; mi padre conoció a mi madre en La Vega, donde también hizo amistad con Bosch, antes de que marchara al exilio.  Cuando falleció mi padre, la primera persona que llegó a la funeraria fue Juan Bosch.

Muerto Trujillo en 1961, Bosch regresó a Santo Domingo.  Acompañé a mi padre en una visita que hizo a su admirado amigo Juan.  -Te presento a mi hijo Federico; es un “pichón de escritor”; quiere publicar artículos en las agencias internacionales de prensa.   Juan Bosch fue amable conmigo; me mostró una cabeza  de su hijo Patricio, esculpida por él; buscó el nombre y la dirección de un emigrado español que dirigía una oficina dedicada a difundir escritos en los periódicos hispanoamericanos.  Como todos sabemos, Bosch ganó las primeras elecciones presidenciales libres, en 1963.

La amistad de Bosch con mi padre es causa principal de que yo viajara a México, en el famoso avión DC3, acompañando al recién electo mandatario en su visita oficial al Presidente López Mateos.  Había otra causa: era entonces administrador del Listín Diario, “reaparecido” en agosto de ese año.  Todo esto me permitió ver de cerca las circunstancias y malentendidos que precedieron el lamentable derrocamiento de Juan Bosch.  Me gustaría contar esas historias.