A PLENO PULMÓN
Aforismos de bumper

<STRONG>A PLENO PULMÓN<BR></STRONG>Aforismos de bumper

Todos hemos visto camiones con vistosos letreros en las defensas delanteras. Generalmente esas leyendas expresan “dichos” populares cargados de sabiduría. Se trata de “filosoficulas” prácticas dirigidas a fortalecer la conducta individual. Por ejemplo: “La humanidad critica pero no mantiene”.  “Sigue adelante; como quiera dicen uno”. “¡Que Dios te de a ti el doble de lo que me deseas a mi!”  Chóferes maliciosos miran sonrientes a los automovilistas que les rebasan después de leer los mensajes del “bumper”.  Es una “literatura” movediza que circula por la ciudad “buscando” los ojos de la gente.

 Hay autobuses con escritos permanentes, sacados de la Biblia, que especifican libro y capitulo.  Salmos, evangelios, proverbios, son fuentes de los versillos que adornan la parte trasera de muchas “guaguas voladoras”.  Las personas que usan a diario el transporte público se convierten en lectores obligados de cientos de frases estimulantes, aleccionadoras, cínicas, moralizantes, risueñas, picarescas, irónicas, punzantes.  Abarcan una amplísima gama de asuntos colectivos, conceptos generales, juicios estimativos, opiniones sociológicas.  Podría hacerse por esta vía un estudio del folclore dominicano, lo mismo del “pensamiento popular” que de la “ignorancia publica”, como dirían algunos integrantes de la Escuela de Francfort.

 Sería    maravilloso que un educador, un periodista y un publicista, formaran un equipo de trabajo para redactar frases, pensamientos, “slogans”, que después se imprimirían a colores en plásticos autoadhesivos.  Así se aprovecharía un “medio existente” para divulgar sentencias no partidistas, ni comerciales, encaminadas a promover la “cohesión social”, las lealtades colectivas, el “amor condolido” ante los problemas propios. Un programa de “excitación ciudadana”.

 Una campaña con aforismos de “bumper”, para sacudir la dominicanidad adormecida, para poner “de resalto” la inanidad de algunas formas de conducta política, no es probable que sea financiada por la AID, por la Lotería Nacional o Funglode.  Habría que buscar una forma de colaboración pública a la que no estamos acostumbrados.  Parecida a la que surgió en los EUA durante la campaña electoral del Presidente Obama: la gente depositaba, en una cuenta bancaria con número publicitado, sumas pequeñísimas que se volvieron enormes.  Creo firmemente que ya es posible administrar cuentas nacionales y privadas con eficiencia. También creo, a contrapelo de muchos, que la sociedad dominicana es superior a sus líderes.