A nuestros Legisladores: Abrid las puertas a Cristo!

A nuestros Legisladores: Abrid las puertas a Cristo!

POR LEONOR ASILIS
El próximo 16 de agosto, es la fiesta patria de la Restauración, día en que el Congreso Nacional estrenará con nuevos miembros el próximo período de su gestión.

En tal sentido, dedicamos estas líneas a nuestros legisladores con el ánimo de apoyarles en este importante reto que el pueblo dominicano pone en sus manos. En ustedes está encomendado hoy ese patrimonio de esfuerzos valientes de hombres que han forjado nuestra nación.

En estas fechas, nos percatamos aún más del papel esencial que en un Estado democrático desempeña un justo orden jurídico. El deseo del pueblo dominicano que los ha escogido radica que en el centro de sus tareas legislativas se encuentre siempre el bien común.

El concilio Vaticano II es muy claro al respecto: « El bien común abarca el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las que los hombres, familias y asociaciones pueden lograr más plena y fácilmente su perfección propia». (Gaudium et spes, 74).

En la tradición dominicana no faltan ejemplos de vida entregada totalmente al bien común de nuestra nación. Esos ejemplos de valor y humildad, de fidelidad a los ideales y de espíritu de sacrificio despertaban los mejores sentimientos y actitudes en muchos de nuestros compatriotas, que de modo desinteresado y con gran generosidad se pusieron al servicio de la patria, cuando ésta se veía sometida a durísimas pruebas.

La República Dominicana espera de ustedes esa actitud, llena del espíritu de servicio al bien común. Así también la Iglesia hace un especial llamado: «Los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la “política”; es decir, de la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común» (Christifideles laici, 42).

Entendemos que el deber moral de nuestros legisladores, debe ser fiel a la doctrina del evangelio, conservando su compromiso claro con la fe y no apoyando leyes contrarias a los principios morales y éticos como son los que atentan contra el derecho a la vida o en contra de las instituciones de la familia y el matrimonio.

Finalmente, hacemos eco de un fragmento del discurso del Santo Padre Juan Pablo II, dado en la Asamblea Conjunta de diputados y senadores del Parlamento Polaco dicho en Varsovia, 11 de junio de 1999 que entendemos nos sirve muy bien en este contexto:

“A los políticos y a todas las personas comprometidas en la vida política quisiera expresarles mi deseo de que no escatimen energías a la hora de edificar un Estado que preste atención particular a la familia, a la vida humana, a la educación de la juventud; que respete el derecho al trabajo; que se preocupe por los problemas esenciales de toda la nación y que sea sensible a las necesidades de todos los ciudadanos, especialmente de los pobres y débiles. ¡Abrid las puertas a Cristo!

leonor.asilis@verizon.net.do